Si te gusta más ‘Mi vecino Totoro’ o ‘Flow’ que ‘Las guerreras del K-Pop’, no te pierdas esta delicada película de animación francesa nominada al Oscar

Ya se puede disfrutar en cines ‘Little Amélie’, basada en la novela ‘La metafísica de los tubos, de la escritora Amélie Nothomb

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Trailer de 'Little Amélie', película que este año esta nominada al Oscar en la categoría de mejor largometraje de animación

La cinta francesa Little Amélie es sin duda una de las producciones animadas más singulares de los últimos años por su forma de abordar la infancia desde una perspectiva que mezcla delicadeza, atrevimiento visual y una base literaria de marcado carácter autobiográfico. Y es que, alejada por completo de fenómenos de masas como Las guerreras del K-Pop, nos encontramos ante una película de lo más sensible, en la línea de Flow o de la animación japonesa más exquisita.

La película, dirigida por Mailys Vallade y Liane-Cho Han Jin Kuang, adapta la novela La metafísica de los tubos de la escritora belga Amélie Nothomb, proponiendo al espectador una experiencia estética e intelectual que trasciende el mero entretenimiento.

Los directores han optado por un enfoque formal minimalista, con un trazo de animación extremadamente sencillo y una cuidada selección de colores suaves y fondos difuminados que evocan la textura de la acuarela. Esta decisión artística refuerza la mirada ingenua y extraordinariamente subjetiva de la protagonista, una niña europea que vive sus primeros años en Japón en los albores de la década de 1970.

Un poético y bello retrato iniciático

El resultado es un poético retrato del proceso por el cual una niña extranjera empieza a entender su lugar en la sociedad, al tiempo que refleja una profunda tensión entre culturas y el proceso de percepción del mundo a través de unos ojos infantiles.

La experiencia de Amélie Nothomb en Japón durante su infancia es el eje central desde el que se articula la narración, permitiendo a la película ahondar en cuestiones identitarias y culturales.

Una escena de 'Little Amélie'
Una escena de 'Little Amélie'

Así, la obra se nutre de los recuerdos ‘semiautobiográficos’ de la autora, mezclando magia, inspiración y misterio en una amalgama que va mucho más allá del relato convencional de la niñez. El guion, firmado también por Eddine Noël y Aude Py, se apoya en esta ambigüedad esencial: la pequeña Amélie, inicialmente, no es más que “la posibilidad remota de ser algo”, y el film se adentra en ese territorio anterior incluso a la mirada, en un intento de captar la emoción en estado puro.

Las primeras escenas recogen el discurso interno de una niña que equipara su propia perspectiva a la de Dios, manteniéndose muda hasta alcanzar cierta edad. La voz de la protagonista, declara: “Al principio”, en una clara referencia a los relatos bíblicos, y posteriormente, su primer acto de comunicación es nombrar a su objeto fetiche: la aspiradora. Este detalle no solo aporta un matiz cómico, sino que también sirve como punto de partida para la exploración de la conciencia y el lenguaje.

Una infancia contada desde la metáfora y el vínculo

La estructura narrativa de Little Amélie se apoya en la relación de la protagonista con la cuidadora japonesa Nishio-san, quien representa un puente afectivo y cultural fundamental. Entre ambas se construye una complicidad especial que se plasma en secuencias visualmente bellísimas, como la del día de los difuntos, que sirve para introducir el fantasma cultural entre Oriente y Occidente y el trauma de Japón por la derrota en la guerra.

A través de pequeños objetos, como un tarro de cristal hallado en la playa, la película otorga una dimensión simbólica a los gestos más humildes y cotidianos, condensando en ellos las esperanzas y temores de la infancia.

La mirada de la pequeña
La mirada de la pequeña Amélie en la película

Estos recuerdos, fragmentados y oníricos, se trasladan a un lenguaje visual que apuesta por la “minimalista” representación de los rostros humanos y que concentra la atención en los intensos ojos de Amélie. Esta elección evita las convenciones del anime tradicional (aunque resulta inevitable referirse a él) y remite a los trabajos de Remi Chayé o incluso al periodo de experimentación digital de David Hockney.

Temas universales y referentes culturales

A medida que avanza el metraje, Little Amélie introduce cuestiones de calado como la compleja relación entre culturas, la huella de la posguerra en Japón o la incomprensión ante la muerte de los adultos. En este contexto, la protagonista emerge como una “niña superdotada” con una mirada curiosa y limpia, capaz de sorprender por la naturalidad con la que se acerca a los grandes misterios de la existencia.

La película traslada las experiencias cercanas a la muerte de la niña —episodios en los que Amélie pasa de creerse un ser todopoderoso a descubrir su propia vulnerabilidad—, y cómo esos momentos transforman su perspectiva del mundo y propician gestos de rescate por parte de personajes a los que previamente no apreciaba. Este planteamiento, diferente al del libro original, estructura el guion hacia la construcción progresiva de la empatía y el reconocimiento de los límites de la imaginación infantil.

La crítica europea ha relacionado la propuesta estética y temática de Little Amélie con el legado del Studio Ghibli y con la tradición del cine animado europeo menos centrado en lo comercial. La presencia en los Oscar de títulos ajenos a los grandes estudios estadounidenses es cada vez más constante, y la cinta francesa se alinea con esta corriente de obras de mayor complejidad y profundidad adulta, como ocurrió el año pasado con Flow.