
Julia González Cabrera (Málaga, 2003) nunca decidió ser rapera. Desde pequeña, se enamoró del género urbano gracias a los temas de hip hop que le enseñaban sus hermanas, pero no fue hasta que esto se mezcló con su “necesidad de escribir” que empezó a rapear en su cuarto a solas.
“Luego empecé a raprear en el parque con colegas, y hubo uno que llevó al estudio porque le molaba lo que yo hacía, y ahí grabé mi primer tema”. Ni siquiera entonces pensó en lo que suponía subir ese primer tema, pero Julia, hoy mucho más conocida como Faenna, acababa de dar el primer paso para convertirse en una de las voces emergentes más conocidas y celebradas del rap español.
Los temas de Faenna empezaron a escucharse de una forma mucho más amplia en 2023. Desde entonces, la escuchamos en diferentes temas en solitario (Papeles y Mechero) y colaboraciones (Cypher Vol. 3), pero ha sido ahora cuando ha dado el salto definitivo con su primer álbum individual, Hasta mañanita si Dios quiere, una más que sólida carta de presentación en la que, a modo de autorretrato, combina la crudeza con la honestidad, el rap clásico con su faceta más experimental.

Quiso retarse a “hacer algo distinto”
Dudas, amores, enfados, familia, orígenes… Son muchos los temas que aborda Faenna en su nuevo trabajo, que consta nada más y nada menos que de 19 canciones. “Quería poner distintas facetas de mí”, explica durante su entrevista con Infobae. De todos los temas que resultan de esta exposición, la artista destaca Tengo que hacer algo como el que mejor refleja lo que ha sido la producción del disco. “Ha sido un proceso duro”, confiesa, “con muchos retos y muchos bloqueos creativos, y con poco tiempo para hacer el disco”.
Hasta mañanita si Dios quiere muestra el deseo de Faenna de ir más allá, aun cuando eso supone exponerse a registros en los que se sienta fuera de su zona de confort. Un ejemplo de ello son temas como Solo borracha te digo que te quiero o Si yo cambio todo cambia, donde incluso debe abandonar el clásico compás cuaternario en el que los raperos se desenvuelven en la mayoría de sus temas.
“Tenía ganas de hacer algo distinto a lo que ya estaba haciendo”, continúa. “Sin alejarme muchísimo, porque yo quería hacer un disco de rap, sí quería mojarme un poquito, experimentar, jugar con melodías y alejarme del sonido en el que me sentía encasillada”. Para ello, en el disco se rodea de todo tipo de colaboradores, desde productores como Sceno, Tenseo One o Lost Twin a artistas como Delaossa, Lela Soto o el guitarrista Jose del Tomate.

Lo que no podemos controlar
Si la variedad es lo que estructura el disco en su faceta musical, la honestidad es lo que vertebra su mensaje. Como reza una de sus canciones, Cuando no sepas qué decir di la verdad. Si el propio título del álbum abre las puertas a su intimidad (era una frase que su abuela le repetía cada noche), la artista no esconde que “la honestidad” es algo imprescindible en un género como el rap, pese a que muchos se empeñen en aparentar cosas que no son.
Al escucharla, surge una pregunta. ¿Tanta honestidad no pasa factura? “Sí”, concede, para añadir justo a continuación, “al igual que la mentira”. Pero eso es algo en lo que no invierte demasiado tiempo en especular. De nuevo, surge el título del disco como un mensaje a interiorizar: “El futuro no se puede controlar, el mañana es incierto y eso es algo bonito que he intentado enseñarme a mí misma con este álbum”.
Su mañana, por el momento, pasa por la gira que arrancará en Sevilla este 20 de febrero y que la llevará por diferentes escenarios de España y varios países de Latinoamérica. “Tengo muchas ganas de colaborar con artistas de allí”, revela. En el camino, tratará de seguir aprendiendo a convivir mejor con los nervios y el cansancio que implica ir de una ciudad a otra. “Me gustaría aprender a dejar de intentar controlarlo todo. A veces tengo la cosa de querer adelantarme a los sucesos y me gustaría saber convivir con la ansiedad y, en algún momento, estar tranquila en ese aspecto”.

“Me da rabia cada vez que lo pienso”
Más allá de eso, Faenna también busca “soltar la rabia” que acumuló durante los días en los que saltó a los medios de comunicación la agresión policial que denunció poco antes de ser condenada por resistencia y atentado a la autoridad. “Aún me pesa un poco el tema”, reconoce, “fueron semanas superduras, porque muchos periódicos trataron de dejarme como una mentirosa y había mucha gente hablando del tema, lo que me afectaba”.
Así, el álbum simboliza cómo, poco a poco, y gracias a su música y al apoyo de quienes están junto a ella, puede ir dejando ese suceso atrás y centrarse en lo que está por venir. “Me da rabia cada vez que lo pienso, creo que fue un error, pero ahora lo único que me queda es contarlo y soltar mi rabia de la única manera que puedo, que es como siempre lo he hecho: escribiéndolo”.
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