‘La tarta del presidente’: cuando un pastel de cumpleaños se convierte en cuestión de vida o muerte

La película se ambienta en la Iraq de los años noventa, en la que una niña se prepara para llevar a la escuela la tarta que debe hacer por el cumpleaños de Sadam Hussein

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Clip de la película 'La tarta del presidente'

En un colegio hay mil cosas que a un alumno le encantaría que le tocasen, desde hacer juego libre en gimnasia a cambiar una clase por una sesión de cine. En la Iraq de los años noventa, el mayor honor que podía tener un niño era una maldición en sí misma, pues incumplirlo suponía la cárcel o directamente, la muerte. Sí, es una historia real, la misma que queda ahora inmortalizada en la gran pantalla con el estreno de La tarta del presidente, desde este viernes en cines.

“Todos los años, nuestro profesor entraba en clase con un cuenco y nos pedía que pusiéramos nuestros nombres en él. Después lo echaba a suertes y el alumno elegido tenía que prepararla tarta de cumpleaños del presidente. Luego se elegía a otros alumnos para que se ocuparan de la fruta, la decoración, los productos de limpieza, las flores...”, revela Hasan Hadi, guionista y director de la película, y uno de esos muchos niños que sufrieron en sus carnes la opresión del régimen de Sadam. “Un año, me eligieron a mí para llevar las flores. Creo que aún conservo una foto mía con el ramo en la mano y recuerdo el alivio de mi familia: solo tenía que encontrar las flores. Por supuesto, en aquellos días, la corrupción estaba en todas partes debido a las sanciones. Bastaba con hacerle un favor al profesor-arreglarle la bicicleta, cortarle el pelo-para librarse de la lotería. Y entonces sobrevivías. Pero si no podías hacer eso, tus posibilidades disminuían”, explicaba el cineasta.

En La tarta del presidente, la “afortunada” niña a la que se le encomienda la tarea de hacer la tarta no es otra que Lamia Ahmed Nayyef (Baneen Ahmad Nayyef), quien aparenta algo de entusiasmo pero quien pronto se da cuenta del peligro que entraña la tarea. Para aportar mayor verosimilitud, el director buscó actores no profesionales, y encontró a su protagonista de la forma más insospechada. “Es muy difícil encontrar chicas o mujeres que acepten ser grabadas. Todavía no está socialmente aceptado que actúen en una película, sobre todo en los barrios más pobres. La mentalidad va cambiando, pero sigue siendo problemático. Durante mucho tiempo, no tuvimos ni una sola pista seria para encontrar a la intérprete de Lamia. No exagero cuand odigo que entrevistamos a cientos, si no a miles de niñas y visitamos docenas de escuelas y pueblos en vano. Entonces, una mañana, un ayudante de producción me envió un vídeo de un minuto de una niña presentándose. Enseguida supe que era ella. Y me encantó descubrir que Baneen procedía realmente de las marismas, como su personaje, y que su familia se había mudado a Bagdad”, reconocía Hadi.

Imagen de 'La tarta del
Imagen de 'La tarta del presidente'

La pequeña película que conquista a todos

Presentada oficialmente en el pasado Festival de Cannes, La tarta del presidente obtuvo el premio Cámara de Oro a mejor ópera prima, y desde entonces comenzó un camino lleno de elogios y galardones hasta llegar a su estreno en cines en nuestro país. A pesar de todo, el director se mostraba modesto y tampoco demasiado pendiente de las cuestiones políticas que entraña su filme.

"No me interesan las películas con mensaje ni las obras militantes que plantean un punto de vista político. Aunque es muy tentador y el tema podría dar lugar fácilmente a una película políticamente comprometida, no es lo que hago ni lo que intento hacer. Lo importante para mí es revelar emociones humanas auténticas, luchas íntimas, vínculos entre personas, historias de la vida real. Para esta película intenté evitar cualquier declaración abiertamente política. Mi objetivo era mostrar personajes y un periodo de la historia iraquí que nunca antes se habían representado en pantalla", explicaba el director, al que habrá que seguir atentamente para ver cómo continúa su carrera tras esta celebrada ópera prima.