‘Gente que conocemos en vacaciones’, la nueva comedia romántica que triunfa en Netflix y conquista miles de corazones

Protagonizada por los jóvenes Tom Blyth y Emily Bader, la película cuenta la historia de dos amigos a lo largo de los años

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Gente Que Conocemos En Vacaciones presenta su primer tráiler.

Encontrar en los últimos diez o quince años una comedia romántica que merezca la pena se ha convertido en una tarea tan complicada como cualquier otra cosa. El que otrora fuera uno de los géneros predilectos del séptimo arte vive una etapa de decadencia, con ejemplos contados romcoms que hayan logrado convencer unánimemente a crítica y público. Mucho más complicado aún es que estos hayan sido estrenados en la gran pantalla, donde salvo contadas excepciones —Cualquiera menos tú— no se ha prodigado un divertido romance desde hace tiempo.

La primera gran película con la que nos ha recibido el 2026 no ha escapado a esta casuística, aunque más bien por un tema industrial que premeditado. Sony Pictures se había encargado de adaptar la novela de Emily Henry People we meet on vacation, aunque la reciente adquisición del estudio por parte del gigante de la N roja ha propiciado que la película llegue directamente a streaming sin pasar por salas. Una pena, porque muchos han perdido la oportunidad de ver en gran pantalla la que puede ser una de las propuestas más frescas y divertidas del género en los últimos años.

Gente que conocemos en vacaciones cuenta la historia de Alex (Tom Blyth) y Poppy (Emily Bader), dos jóvenes que se reencuentran después de unos años en la boda del hermano del primero. Aunque al principio el espectador no lo sabe, la relación entre ambos se remonta hasta ocho años atrás, cuando ambos se conocieron de casualidad en un viaje en coche y comenzaron a hacerse amigos. Desde ese momento, Alex y Poppy viajaron cada verano a distintos destinos y en distintas condiciones, pero siempre con un gran nexo en común: la evidente química entre dos personas destinadas a amarse.

Imagen de 'Gente que conocemos
Imagen de 'Gente que conocemos en vacaciones'

Cuando Alex encontró a Poppy

La historia podría remitir en gran medida a la de Cuando Harry encontró a Sally, una de las grandes comedias románticas de los años 80 y de rigurosa actualidad tras el reciente fallecimiento de su director, Rob Reiner. La relación entre Poppy y Alex, una mujer lanzada y divertida acompañada de un hombre algo más comedido pero entrañable, bien podría ser la de los personajes de Meg Ryan y Billy Crystal. No obstante, el director Brett Haley —quien ya se encargó de otras comedias románticas adolescentes como Violet y Finch o la serie Buscando a Alaska— logra que la película no se quede en el guiño cómplice, consciente de que muchos jóvenes espectadores ni siquiera habrán oído hablar de Cuando Harry encontró a Sally.

Para ello, la película se apoya en una banda sonora de lo más variopinta, pero que en todo momento responde a la perfección a los sentimientos de sus protagonistas: desde artistas actuales más o menos conocidos como Taylor Swift, Boygenius, Grimes o Bonobo a temas más ochenteros —época dorada de las romcoms juveniles— con el tema Forever your girl de Paula Abdul y su saxofón como principal protagonista. Una escena que podría justificar toda la película, con los dos protagonistas desprendiendo su encanto sobre la pista de baile.

Imagen de 'Gente que conocemos
Imagen de 'Gente que conocemos en vacaciones'

Todos los veranos en los que nos enamoramos

Remitiendo a la estructura de la novela que adapta, Gente que conocemos en vacaciones estructura su metraje alternando pasado y presente, una forma de ir encajando poco a poco las piezas del puzle romántico que componen Alex, Poppy y las respectivas parejas de ambos (Sarah Catherine Hook, Lucien Laviscount). Hay quien ha lamentado que, viniendo de Netflix, no se hubiese optado por un formato de miniserie, para poder alargar ciertas escenas y tener una visión mucho más panorámica de la relación a través de varios episodios.

Pero quizá eso precisamente habría arruinado la gran virtud de la película, a saber, reflejar cómo la vida a veces pasa en un respiro, y como cuanto más pasan los años aquellos largos veranos acaban convertidos en un febril y volátil recuerdo. En definitiva, un recordatorio de que el amor puede tardar años en forjarse, pero también necesita de ese tiempo y de esos impulsos que solo surgen en el período estival para aflorar, y un recordatorio de por qué las comedias románticas siempre hallarán la forma de sobrevivir.