El joven cineasta chileno Diego Céspedes presentó su ópera prima en la sección Una cierta mirada en el pasado Festival de Cannes y ganó el máximo galardón. A partir de ese momento, esta película única, dura e imaginativa titulada La misteriosa mirada del flamenco se ha situado como una de las obras más premiadas de la temporada y opta al Goya a la mejor película latinoamericana.
La película se ubica en una comunidad aislada del desierto de Atacama en la que los hombres viven dentro del entorno minero, mientras que hay una comunidad queer que regenta un bar que supone el contrapunto colorido dentro de un panorama tan hostil y profundamente misógino.
La protagonista es una niña que ha sido criada por una transexual a la que denominan ‘flamenco’, mientras que en la comunidad comienza a extenderse una enfermedad que parece convertirse en una especie de maldición y que no es otra que la pandemia de VIH en los años 80, cuando todavía nadie le ponía nombre.
-Pregunta: ¿De qué va ‘La misteriosa mirada del flamenco’?
-Respuesta: La película habla sobre Lidia, una niña que vive en un pueblo remoto en el desierto chileno y es criada por travestis y maricones. Y es en este lugar donde tiene a su familia, tan extraña y tan linda al mismo tiempo. Hay un mito que envuelve al pueblo sobre una peste que está matando a los hombres y que se dice que se transmite cuando un hombre se enamora de otro a través de la mirada.
-P: Además, nos referimos a un pueblo minero en los años 80, mayoritariamente habitado por hombres y que se enfrentan a esta comunidad ‘queer’.
-R: Sí, ellas viven en la cantina Alaska, que es una comunidad que creó Mamá Boa, que es la matriarca de esta familia, donde llegaron gente que se sentía apartada de la sociedad para sentirse allí protegidas. Desde travestis, ‘trans’, maricones, maricas, toda la diversidad para protegerse de un entorno violento y crear sus propias reglas. Pero dentro de estas cuatro paredes, ellas crearán una familia, que se da ternura, se da amor.

-P: Creo que es una película muy complicada de definir porque no se puede encuadrar en ningún género. Podríamos decir que, en algunos aspectos, remite al mito del wéstern, pero también tiene una mirada tan realista como fantástica. También podríamos definirla como una fábula poética.
-R: Creo que, en el fondo, es una película muy respetuosa con los géneros que transita, sin preguntarse tanto a dónde van como lo que suponen para el estado de ánimo de las protagonistas. Por momentos vemos el western, hay venganza y violencia. Y de repente va hacia el terreno ‘telenovelesco’. Y también está ese aspecto fantástico que emerge de la tierra. Así que es una película que navega por una montaña rusa no solo de emociones, sino también de géneros, y que se va adaptando a cómo una niña ve el mundo.
-P: Eso también tiene que ver un poco con la fluidez que hay en la propia película con respecto a las identidades.
-R: Sí, es una película que no descansa en solo dos lugares, que literalmente transita por muchos lugares, desde las identidades hasta los paisajes, de la violencia y ternura.
Cómo hablar del VIH sin nombrarlo
-P: Al principio nos comentabas que había como una especie de maldición que se iba propagando. En realidad te refieres a la pandemia de VIH, pero nunca se nombra.
-R: Quería abordar el tema de una forma alegórica. En efecto, en la película no se menciona la palabra SIDA, entre otras cosas porque, al principio, ni siquiera se conocía ese término. Es algo que marcó al mundo entero y el prejuicio que se generó en esa época fue tan terrible que sigue perpetuándose en nuestros días.
Hay mucha ignorancia, a pesar de la información científica que está sobre la mesa, y sigue siendo una historia que hay que revisar, pero ¿por qué no es nombrada en la película? Porque creo que donde se centra la historia no es en la enfermedad, sino en cómo sobrevivieron esas personas que estuvieron marcadas. El centro de la película es la resistencia y de qué forma esas disidencias entroncan con las de hoy. Hay que reflexionar, abrir el pasado para entender un poco el presente y hacerlo más digno.
-P: Precisamente este año han coincidido en el espacio y en el tiempo películas que revisan esta cuestión, la del VIH, desde Alpha, de Julia Ducournau, a Romería, de Carla Simón y Silencio, de Eduardo Casanova.
-R: Creo que hay que seguir hablando de este tema, porque ha sido apartado de la conversación y en el fondo habla mucho del mundo en el que vivimos, en el que no queremos hacer análisis de conciencia. El mundo de hoy está viviendo una ola de un discurso de odio tan grande que da miedo. Entonces creo que hay que revisitar historias violentas del pasado para hablar sobre el presente.
-P: La importancia de establecer un espacio de comodidad, de tener lazos aunque, no sean sanguíneos, resulta familiar en este aspecto.
-R: En el mundo transexual y travesti, esos lazos existen. La gente me dice que mi referencia es Almodóvar. Y me encanta Almodóvar, pero las travestis existían antes de Almodóvar. Entonces, estas familias disidentes generan un precedente en la historia de la comunidad y creo que es algo de lo que hay que hablar.
-P: Cuando hablamos de nuevos directores, de nuevas miradas en torno al cine y la realidad en la que vivimos, ¿qué piensas? ¿Qué retos te planteas a la hora de crear un imaginario, un universo propio?
-R: Yo sigo bastante lo que me dice mi panza (ríe). Creo que, más allá de que yo personalmente sea una persona con una postura políticamente muy definida y que la manifieste libremente, lo que no quiero es hacer un panfleto. Eso es importante, hablar de mi propia experiencia de vida, de la propia experiencia de la gente que me rodea y, desde ahí, desde ese espacio de sensibilidad y de emoción, es donde yo creo.
La construcción de una mirada y un cine político
-P: Como dices, eres una persona que se posiciona políticamente, y la película también. ¿Hasta qué punto es importante reivindicar los márgenes en estos tiempos que corren?
-R: Para mí es fundamental. No sé cómo se dice en España, pero en Chile ser ‘amarillo’ es estar en medio, no posicionarse ni a favor ni en contra de nada. Hoy vivimos un mundo polarizado, donde hay un grupo quiere destruir al otro, pero el otro grupo solo está resistiendo. Cuando eres parte de la comunidad no piensas en destruir a la otra, no es así. Lo que se pide es que haya igualdad, que haya respeto y que haya dignidad. Posicionarte no quiere decir que quieras destruir al resto, sino que abogas por la democracia en un momento en que todo se está tambaleando.

-P: De hecho, este año el cine estadounidense ha sido bastante político.
-R: Sí. Es, importante porque todo está muy politizado y polarizado. Así que al cine le toca enfrentarse a una persona que no está a favor de la democracia. Y hay que posicionarse. Aun así, creo que es terrible el panorama, porque Donald Trump sigue estando legitimado por parte de la población que apoya su política del terror. Y eso está pasando en todo el mundo, así que como artista y creador es imposible desligarte de eso.
-P: Sobre todo, porque veníamos de un momento de avances en torno a la libertad en materia de feminismo, de derechos LGTBI, y parece que hay un retroceso.
-R: Es un momento de retroceso muy fuerte. Es la historia del fascismo contada con otros nombres y a través de las nuevas tecnologías. La historia del fascismo se cuenta siempre de la misma forma y hay que abrir los libros de historia para darse cuenta de que estamos volviendo a lo mismo. Y empieza todo por el miedo, empieza todo por el no entender, el estar asustado, en elegir gobiernos de emergencia que te ayuden a calmar ese miedo, pero no realmente porque sea lo que queramos. Entonces creo que hoy más que nunca hay que posicionarse y revisar nuestro pasado, revisar las crisis que tuvimos y hablar sobre eso y mirarse a los ojos y decir ‘bueno, esto ya lo vivimos, tenemos que afrontarlo de una mejor manera’.
Últimas Noticias
‘Gente que conocemos en vacaciones’, la nueva comedia romántica que triunfa en Netflix y conquista miles de corazones
Protagonizada por los jóvenes Tom Blyth y Emily Bader, la película cuenta la historia de dos amigos a lo largo de los años

Los secretos detrás de una de las películas más importantes de la historia del cine: así es ‘Nouvelle Vague’, la carta de amor de Richard Linklater
El director se ‘cuela’ en el rodaje de ‘Al final de la escapada’, la película que cambió la historia del cine europeo

Así iba a ser la serie sobre Jon Nieve cancelada por HBO: la favorita para su creador pero demasiado oscura para la plataforma
Después de confirmar que “no habían encontrado la historia adecuada”, nuevos detalles han salido a la luz sobre el fracasado intento por continuar con el personaje

La surrealista escena entre Amanda Seyfried y Channing Tatum que casi acaba en susto: “Me orinó en la pierna sin que me diera cuenta”
Ambos protagonizaron la película ‘Querido John’, en la que se gastaban bromas continuamente

La nueva temporada de ‘The White Lotus’ tiene nuevos fichajes: estos son los actores para el lujoso hotel
Un conocido cómico inglés y un joven prometedor se unen a los ya anunciados AJ Michalka y Alexander Ludwig




