Recaudar fondos para el régimen nazi: cuándo y cómo nació el tradicional Concierto de Año Nuevo de Viena

Se celebró por primera vez el 31 de diciembre de 1939 y fue instrumento de la propaganda de Hitler. Hoy, es un clásico que inaugura el año

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Concierto de Año Nuevo de 1987, con Herbert von Karajan. (Orquesta Filarmónica de Viena)
Concierto de Año Nuevo de 1987, con Herbert von Karajan. (Orquesta Filarmónica de Viena)

Cada mañana del 1 de enero, millones de hogares en todo el mundo dan la bienvenida al nuevo año al ritmo de los valses, las polkas y las marchas de la familia Strauss, cuya música marca el comienzo de la historia de la orquesta. El Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena, retransmitido este jueves en nuestro país a través de RTVE, es uno de los rituales musicales más reconocibles del calendario cultural global -se retransmite en 90 países-. Sin embargo, pese a que hoy en día es una cita musical icónica, su origen está estrechamente ligado a uno de los periodos más oscuros de la historia.

Hasta el primer concierto filarmónico del 28 de marzo de 1842, la ciudad de Viena no tenía una orquesta de conciertos profesional, a pesar de la presencia de compositores como Haydn, Mozart y Beethoven. Sin embargo, durante décadas, la Filarmónica miró con desdén el tipo de música de la dinastía Strauss, considerada “popular”. No fue hasta finales del siglo XIX cuando los músicos tuvieron contacto directo con Johann Strauss II, autor de obras como El Danubio azul, lo que hizo empezar a cambiar la mentalidad de la institución.

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Aun así, tras la muerte de Strauss en 1899, la aceptación fue a cuentagotas. Hubo que esperar a 1921 para que un director de renombre, Arthur Nikisch, incluyera sus valses en un acto solemne: la inauguración del monumento a Strauss en el Stadtpark. El verdadero punto de inflexión llegó cuatro año más tarde, el 25 de octubre de 1925, con el centenario del compositor, cuando la Filarmónica ofreció por primera vez un concierto íntegro dedicado a su música. Aquella celebración sentó las bases de una tradición que aún no tenía fecha fija ni nombre oficial.

El paso decisivo lo dio el director Clemens Krauss, que entre 1929 y 1933 dirigió en Salzburgo conciertos anuales dedicadas a esta dinastía musical, anticipando el formato del futuro Concierto de Año Nuevo. Pero el contexto histórico iba a marcar de forma decisiva su significado.

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La historia del Concierto de Año nuevo

El 31 de diciembre de 1939, en uno de los momentos más oscuros de Austria, la Filarmónica ofreció un concierto cuyos beneficios netos fueron donados íntegramente al Kriegswinterhilfswerk, la campaña de ayuda invernal del régimen nacionalsocialista, y cuya celebración estuvo promovida por el entonces ministro de Ilustración Pública y Propaganda de la Alemania nazi, Joseph Goebbels.

Un año después, el 1 de enero de 1941, se celebró el primer concierto oficialmente asociado al Año Nuevo, ya utilizado como herramienta de propaganda, retransmitida por la radio del Gran Reich Alemán. Estos primeros conciertos estuvieron dirigidos por Krauss, el músico que había impulsado la incorporación sistemática del repertorio de la dinastía Strauss en la Filarmónica de Viena. Este se mantuvo al frente del Concierto de Año Nuevo durante toda la guerra.

Tras la derrota alemana, el director fue sancionado con una prohibición temporal de dirigir. En ese periodo, los conciertos de 1946 y 1947 fueron asumidos por Josef Krips, figura clave en la reconstrucción musical de la Viena de posguerra. Krauss regresó en 1948, una vez levantada la sanción, y todavía dirigió siete Conciertos de Año Nuevo más, hasta su muerte en 1954, que obligó a replantear el futuro del concierto. Para ello se confió en Willi Boskovsky, primer violín de la orquesta. Entre 1955 y 1979, Boskovsky dirigió 25 Conciertos de Año Nuevo, consolidando el formato actual de acabar el concierto con El Danubio Azul y la Marcha Radetzky.

Desde 1980, la Filarmónica optó por invitar a grandes batutas internacionales, una decisión que reforzó el prestigio global del concierto. El nuevo modelo se inauguró simbólicamente en 1987 con Herbert von Karajan, y convirtió el Concierto de Año Nuevo en un escaparate musical planetario.

Este 2026, la batuta ha estado en manos del canadiense Yannick Nézet-Séguin, quien debuta en esta cita tras una larga trayectoria internacional y una relación cercana con la Filarmónica de Viena desde 2010.

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