El estreno de esta película en Amazon Prime Video ha sido un pequeña gran sorpresa, sobre todo para los amantes de los buenos thrillers que pueden pasar desapercibidos al estrenarse directamente en las plataformas de ‘streaming’ en medio de montones de películas más.
Se trata de She Rides Shotgun y adapta la novela de Jordan Harper La educación de Polly McClusky (Reservoir Books), razón por la que en España ha adoptado este mismo título. Su director es el inglés Nick Rowland, cuya anterior película, Mantén la calma (2019), con Barry Keoghan y Cosmo Jarvis fue considerada como una de los mejores títulos británicos independientes de su año.
En esta ocasión, Rowland se traslada a Estados Unidos para filmar esta película protagonizada por Taron Egerton (Kingsman: Servicio Secreto) y la pequeña Ana Sophia Heger (un auténtico descubrimiento), acompañados por Odessa A’zion (I Love LA) y el veterano John Carroll Lynch.
Un padre y una hija contra una banda supremacista
Desde el primer momento, la película sitúa al espectador ante una situación límite: Nate, interpretado por Egerton, acaba de salir de prisión y, tras intentar desvincularse de la banda de ideología nazi que le protegió durante su condena, desencadenará una persecución que pondrá en peligro a su exmujer y a su hija.
Ante esta amenaza, Nate decide huir con Polly para protegerla, arrastrándola a un mundo de violencia y peligro del que la niña apenas tiene referencias. En cualquier caso, la película evita caer en el mero espectáculo de acción o en el pesimismo absoluto, optando por una fusión equilibrada entre el thriller serio y la acción justificada por el desarrollo de los personajes y la solidez del guion.

El vínculo entre padre e hija se convierte en el eje central de la narración. La relación, inicialmente marcada por la distancia y la desconfianza, evoluciona a medida que ambos se ven obligados a colaborar para sobrevivir. Polly, experimentará una transformación profunda, enfrentándose a situaciones extremas que pondrán a prueba su inocencia y su capacidad de adaptación. La película explora este proceso a través de escenas cargadas de significado, como la larga espera de Polly a la salida del colegio, la revelación de la verdad en una habitación de motel o el momento en que la niña ayuda a su padre a curarse una herida de bala.
La violencia, omnipresente en la historia, se presenta como un elemento inseparable del entorno en el que se mueven los personajes. La banda racista y dedicada al tráfico de drogas representa una amenaza constante, y la huida de Nate y Polly se convierte en un recorrido por los márgenes de la sociedad.
Un thriller absorbente, complejo y adulto
El director Nick Rowland ha sabido plasmar este ambiente con una atención especial a los detalles y a las reacciones de los protagonistas, diferenciando entre las respuestas condicionadas por el miedo y los momentos de conexión emocional que surgen en medio del peligro.
El desarrollo de los personajes secundarios también es magnifico. Rob Yang, en el papel de un policía que intenta ayudar a la familia, aporta matices de humanidad y ambigüedad moral, mientras que John Carroll Lynch encarna a un antagonista imponente que domina la escena en cada aparición. La dirección de Rowland favorece que la mirada del espectador se detenga en estos matices, enriqueciendo la experiencia más allá de la mera sucesión de acontecimientos.

La película no elude las contradicciones morales de su protagonista. El pasado de Nate, marcado por su relación con una banda supremacista en prisión, introduce una ambigüedad que el guion resuelve de forma deliberadamente ambivalente. Aunque el personaje insiste en que nunca compartió la ideología de la banda, la película deja en el aire hasta qué punto sus acciones pueden justificarse por las circunstancias. Esta tensión interna añade complejidad al relato, aunque, en algunos momentos el guion parece esforzarse en exceso por exculpar a Nate, lo que puede generar cierta disonancia en el espectador.
La solidez de las interpretaciones, especialmente la de Taron Egerton y el descubrimiento de Ana Sophia Heger, junto con la dirección precisa de Nick Rowland, han convertido a La educación de Polly McClusky en una de las propuestas más recomendables entre los estrenos recientes de plataformas, a medio camino entre el género policíaco, el thriller de supervivencia y el ‘neo-wéstern’.
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