Vicente Navarro lanza ‘Cantares de llanura y monte’, un viaje a la raíz en ‘la tierra de Don Quijote’: “Me encuentro con un pie en el pasado y otro en el futuro”

A través de una personalísima versión de músicas tradicionales castellanomanchegas, el artista busca el camino para escuchar el pasado desde más cerca

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Vicente Navarro publica 'Cantares de
Vicente Navarro publica 'Cantares de llanura y monte (CLM)'. (El Tragaluz)

“A La Mancha, manchegos”, canta Vicente Navarro, “que hay mucho pan, mucho aceite; mucho escondido”. La letra, casi idéntica a la de la conocida jota A La Mancha, manchega. Sin embargo, en su versión no encontramos las voces de un grupo folclórico, ni el jolgorio del que nace el baile tradicional de la zona. Una guitarra eléctrica suena como único instrumental, hasta que al final un grave eco envuelve la melodía en sus últimos compases.

Esta canción, incluida en su nuevo disco Cantares de llanura y monte (CLM), contiene la esencia del nuevo trabajo del artista neofolclórico: un viaje a La Mancha, “la tierra de don Quijote”, como reza esa misma canción. A través de melancólicas gañanadas, festivos mayos en los que celebrar el amor y la cosecha y hasta versiones al piano de twists de Paco Clavel y Pedro Almodóvar, Vicente da un nuevo paso lógico en su carrera como un artista cuya identidad pasa por la reivindicación de la música tradicional.

“Creo que mi trabajo se enfoca mucho en la memoria”, se define. “Porque creo que el pasado es algo que hay que tener en la cabeza. Puede parecer una tontería, pero es parte de lo que somos y es importante, aunque no haya que recrearse en ello ni volver al pueblo para saber lo que es”. Entre esos dos mundos, Vicente Navarro recorre su propio camino hacia La Mancha y nos invita, con él, a esta reformulación de lo tradicional como algo con lo que aún podemos aprender, expresar y, sobre todo, emocionarnos.

Vicente Navarro en el estudio.
Vicente Navarro en el estudio. (El Tragaluz)

Encontrar su identidad

Aunque Vicente Navarro se identifica a sí mismo como un artista madrileño (de padres castellanomanchegos, nació en la capital y creció en Móstoles), reconoce que siempre le ha costado “identificarse con un algún espacio en concreto”. “Me encuentro con un pie en el pasado y otro en el futuro”, acaba respondiendo. “Creo que esa es mi localización real, un diálogo entre ambas partes, porque eso es lo que siempre tienen mis canciones”.

En algunos de sus temas más conocidos, como En el río (que acumula varios millones de reproducciones entre todas las plataformas), explora precisamente una serie de imágenes en las que, pese a poder pasar por una letra romántica a secas, “hay algo de tierra y de raíz, aunque sigue estando conectado a nosotros”. Ese y otros trabajos nacieron en el que fue su primer disco, cuyo título, Casi tierra, también habla de esa particular relación con esa música (y ese mundo) que nos precede.

“Yo creo que es fruto de la adolescencia”, señala. “Ahí, cuando nos bombardeaban con música sobre todo de Estados Unidos y de Inglaterra, intentaba componer en castellano, pero algo no terminaba de funcionar”. Todo cambió cuando, ya de adulto, realizó un viaje en el que, al verse desde fuera junto a otras personas de origen hispano o latino, fue más fácil reconocer cuál era su tierra, su identidad. “Volqué todo lo que estaba escribiendo y de repente lo encontré. Dije: ‘Vale, tú es que eres estas dos cosas juntas (tradición y vanguardia). No las puedes separar”.

Portada de 'Cantares de llanura
Portada de 'Cantares de llanura y monte'. (El Tragaluz)

El origen de ‘Cantares de llanura y monte’

En una sociedad hiperconectada en la que, paradójicamente, cada vez nos es más difícil conectar verdaderamente con algo, Vicente Navarro busca ese vínculo que aún pervive en el folclore. Para Cantares de llanura y monte, por ejemplo, escuchó decenas de canciones tradicionales de Castilla-La Mancha para un proyecto originado en el Centro de Cultura Contemporánea Conde Duque de Madrid.

A partir del encargo de esta institución, el artista decidió que la mejor manera de abordar el trabajo era sumergirse de lleno en el entorno. Establecer “una distancia” con su propia casa y buscar “la sensación de estar creando algo en otro lugar”. Desde La Mancha de hoy, pero también desde el pasado, el artista diseñó un espectáculo seleccionando todos aquellos temas que más le apelaban. “Luego las tenía que transformar, trabajar con ellas e interpretarlas”.

En el espectáculo en directo que realizó con el centro, donde se vendieron prácticamente todas las entradas, surgió la idea de dar un paso más: “Lo que pasó es que había algunas de las canciones que la gente luego nos preguntaba dónde las podía escuchar”. La idea de hacer un disco con estas canciones, pensadas en un principio solo para el directo, fue ganando peso. Seleccionaron seis de esas canciones y grabaron las partes que todavía no estaban producidas, “y así promocionábamos y movíamos el espectáculo para que siguiera”.

Vicente Navarro canta en directo ‘Cantares de llanura y monte (CLM)' (@vicentenavarro/Instagram)

Desterrar el pudor

Ahora, Vicente Navarro pretende continuar “al menos un año” llevando a diferentes escenarios los Cantares de llanura y monte, entre ellos en el del Teatro del Bosque, en Móstoles, el próximo 27 de noviembre. “Hay que darle la oportunidad a la gente de que se acerque y lo escuche”, dice, convencido de que la esencia de cada uno de sus temas “no está a tanta distancia como para que no conectemos con ello”. De hecho, señala algunos casos, como los de Natalia Lafourcade o Rosalía, donde pese a la extrema complejidad de sus trabajos sobre la raíz de sus respectivos géneros (el folclore mexicano y el flamenco, respectivamente), han logrado conectar masivamente con el público.

Del mismo modo, a día de hoy son muchos los artistas que, como él, siguen la corriente del neofolclore con “las músicas de la tierra”, desde distintos puntos de la geografía española. “Me gustaría pensar que no se va a quedar en una subcorriente, sino que podemos trascender esa línea entre el público y nosotros para que se establezca como algo más potente. Que no haya esa especie de pudor por cierta música”.

En la misma línea, considera que su reto como artista consiste en “seguir trabajando en el equilibrio de lo complicado y lo sencillo”. Y es que a veces, su propio impulso creador le lleva a caer en un exceso de lo poético. “Tengo que tener un poco de cuidado de no perder el sentido, de no irme por la belleza únicamente y mantener los pies en la tierra”. En su nuevo disco, esa tierra ha sido la de la de Don Quijote, a cuyas letras ya escritas ha podido agarrarse para seguir experimentando en busca de esa esencia con la que señalar el camino (a La Mancha, manchegos) entre el pasado y el presente.