Acaba de comenzar en Max la segunda temporada de The Last of Us y, con solo dos episodios emitidos hasta el momento, se está convirtiendo en un auténtico fenómeno, generando miles de conversaciones en las redes sociales, tanto por parte de los seguidores del videojuego en el que se basa como de los espectadores de la serie.
El último capítulo de la anterior temporada nos sumergió en una espiral de violencia por parte del personaje de Joel (Pedro Pascal) para salvar Ellie (Bella Ramsey) de los experimentos que pretendían hacer con ella por su inmunidad frente al hongo que ha convertido a buena parte de la humanidad en monstruos infectados.
Juntos escaparán hacia una nueva vida, a salvo en Jackson (Wyoming), donde se ha establecido el hermano de Joel, Tommy (Gabriel Luna). Al comienzo del capítulo de apertura descubriremos que un nuevo personaje, Abby (Kaitlyn Dever) va detrás de ellos para vengarse de las muertes que dejaron a su paso por la comunidad de los luciérnagas. Porque, como decían los carteles promocionales, “cada decisión tiene un precio”.
Han pasado cuatro años desde ese acontecimiento y, aunque la existencia de la pareja protagonista se ha vuelto más tranquila al vivir en un espacio protegido, su relación se ha ido tensando, como si la culpa y la sospecha habitaran de alguna forma en cada uno de ellos.

Esa falsa sensación de seguridad se romperá en el que ha sido uno de los capítulos que más impacto ha generado en el público, por la brutalidad y la sorpresa que contiene. A los jugadores de la franquicia de Naughty Dog no les habrá pillado este giro de los acontecimientos tan desprevenidos como a los demás pero, aún así, la crudeza y las dosis de terror ha superado las expectativas.
La venganza es un plato que se sirve frío
Y es que en este segundo episodio ocurren muchas cosas, y ninguna buena. Por una parte, en las tuberías de Jackson ha empezado a reproducirse el cordyceps. Al mismo tiempo las patrullas han encontrado nuevos grupos de infectados y todo el poblado permanece alerta por lo que pueda ocurrir.
Mientras, Abby, que ha encontrado el paradero de Joel, intenta acceder a la ciudad fortificada, pero se encontrará con un grupo de infectados por los que será atacada. ¿Y quién le salvará la vida? Precisamente el hombre al que ha venido a matar. Joel la llevará a un refugio pero, en ese momento, ella ya conoce su identidad y no piensa dar marcha atrás en lo que respecta a las intenciones que le han llevado hasta allí.
Lo que ocurre a continuación es una ejecución sin paliativos. Un asesinato a sangre fría con saña y mucho odio. En efecto, el personaje de Pedro Pascal, Joel, muere en este segundo capítulo, en uno de esos giros narrativos a la altura de, por ejemplo, la ejecución de Ned Stark en Juego de tronos.
Es algo que ya estaba presente en la historia original, pero eso no ha sido óbice para que los espectadores no pudiera dar crédito a lo sucedido. “¿De verdad?”, decían en las redes sociales muchos aficionados. De verdad.
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