
Joaquin Phoenix es de sobra conocido por su talento interpretativo, pero detrás de las cámaras no parece estar a la altura de sus actuaciones. El actor es de esos amigos que se apunta el último a un plan y es el primero en bajarse del mismo, solo que hacer eso en la industria del cine está aun menos bien visto. Conocido tanto por su talento como por su carácter impredecible, ha vuelto a ser el centro de una tormenta mediática tras su inesperada decisión de abandonar el proyecto cinematográfico de Todd Haynes, un romance gay ambientado en los años 30. Esta película, que había sido iniciada por el propio Phoenix y en la que había invertido una considerable cantidad de tiempo y esfuerzo, fue abruptamente abandonada por el actor apenas cinco días antes del inicio del rodaje en Guadalajara, México. La decisión ha dejado al equipo de producción en una situación crítica, con sets ya construidos y millones de dólares en juego.
Según diversas fuentes, Phoenix decidió abandonar la película debido a un ataque de cold feet, es decir, una repentina inseguridad sobre su participación en el proyecto,, a cinco días de que iniciase el rodaje. Aunque no es raro que Phoenix experimente ansiedad antes de aceptar roles importantes, su salida de este proyecto es particularmente impactante dado que él mismo había colaborado estrechamente con Haynes en el desarrollo de la narrativa. La película, que prometía ser controvertida por su contenido sexual explícito y su exploración de temas tabú, había generado expectativas significativas tanto en el público como en la industria.
La naturaleza explícita del contenido de la película y su enfoque en una relación homosexual en la década de 1930 parecían ser factores que Phoenix quería explorar. Sin embargo, este mismo enfoque también podría haber contribuido a su decisión de retirarse, a pesar de haber sido uno de los impulsores de la película desde el principio. La salida repentina de Phoenix ha provocado una ola de indignación en Hollywood, y no se descarta la posibilidad de acciones legales en su contra. Dado que la película ya había sido vendida a distribuidores internacionales y que se habían realizado inversiones sustanciales en su producción, la decisión del actor podría acarrear demandas por incumplimiento de contrato. La situación recuerda a otros casos en la industria, como el de Kim Basinger, quien fue demandada por retirarse de la película Boxing Helena en 1993.

Un comportamiento impredecible
Esta no es la primera vez que Joaquin Phoenix se ve envuelto en una controversia de gran magnitud. Su carrera ha estado marcada por una serie de incidentes que reflejan tanto su dedicación al arte como su tendencia a tomar decisiones impulsivas y, a veces, incomprensibles. Es decir, el actor es reincidente en cuanto a polémicas y desplantes se refiere. De hecho, el actor acumula varios episodios polémicos que se han resuelto de mejor o peor manera pero que le han puesto en el foco, y que sin duda harán que más de un director se lo piense dos veces antes de trabajar con él.
En 2008, Phoenix anunció públicamente su retiro de la actuación para dedicarse a una carrera en el rap, un movimiento que muchos interpretaron como una broma. Sin embargo, el actor lo llevó adelante con seriedad, llegando incluso a aparecer en entrevistas y presentaciones públicas en un estado errático. Todo resultó ser parte del falso documental I’m Still Here, dirigido por Casey Affleck, que exploraba los límites de la fama y la cordura. Aunque la película fue mal recibida en su momento, años después se ha revalorizado como una obra que anticipó el auge del mockumentary y el cuestionamiento de las realidades construidas por los medios. Otro episodio controversial ocurrió durante el rodaje de Joker (2019), cuando Phoenix abandonaba repetidamente el set sin previo aviso, causando frustración entre el equipo de producción. A pesar de estos comportamientos erráticos, su interpretación en Joker fue ampliamente elogiada, lo que le valió un Oscar al Mejor Actor.
El incidente reciente con la película de Todd Haynes subraya la complejidad de Joaquin Phoenix como actor y persona, a pesar de que el director ya ha reanudado la producción y está en busca de un papel que se le ofreció también a Pedro Pascal, aunque por motivos de agenda parece que tendrá complicado de asumir. Mientras tanto, Phoenix tiene pendiente de estreno la secuela de Joker y la próxima película de Ari Aster -con quien ya trabajó en Beau tiene miedo-, precisamente con Pascal. Su capacidad para entregar actuaciones memorables es indiscutible, pero su tendencia a seguir su propio camino, a veces en detrimento de proyectos en los que está involucrado, lo convierte en una figura tan fascinante como controvertida en Hollywood. A la espera de ver cómo se resuelven las posibles consecuencias legales de su última decisión, una cosa queda clara: Phoenix sigue siendo uno de los talentos más impredecibles y singulares del cine contemporáneo.
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