Todd Haynes (‘Secretos de un escándalo’): “Quería jugar con las expectativas del espectador y que se cuestionara lo que estaba viendo”

El director convoca a Natalie Portman y Julianne Moore en un absorbente thriller alrededor de los conceptos de normalidad, moralidad y fingimiento en el seno de la sociedad convencional

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Una actriz viajará a Maine para estudiar la vida de una mujer a la que interpretará en una película.

A principios de los años noventa eclosionó el movimiento del new queer cinema, que se encargó de situar en el mapa los problemas de la comunidad LGTBI, en esos momentos azotada por la marginalidad y el estigma del VIH.

Dentro de esa nómina de directores que operaban dentro del cine independiente se encontraba Todd Haynes, que debutó, precisamente, con una película que marcaría la escena underground y experimental del momento, Veneno (Poison) (1991).

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A partir de ese momento, el director se convirtió en un fenómeno de culto a través de una carrera tan ecléctica como disruptiva a la hora de plasmar sus intereses, que abarcan desde la música (del glam de Velvet Goldmine a Bob Dylan en I’m Not There) a su afilada forma de abordar algunos de los tabúes de la sociedad estadounidenses, desde el SIDA, al racismo (Lejos del cielo), pasando por la alienación (Safe) y los prejuicios sexuales (Carol). Su particularidad, saber jugar con los géneros, combinarlos de una manera profundamente personal y casi metalingüística.

Cine de autor con la apariencia de telefilm

Julianne Moore y Charles Menton (una de las grandes revelaciones del año) en 'Secretos de un escándalo', de Todd Haynes
Julianne Moore y Charles Menton (una de las grandes revelaciones del año) en 'Secretos de un escándalo', de Todd Haynes

Ahora regresa con Secretos de un escándalo (May December), que vuelve a constituir un reto en su carrera y en la que vuelve a saltarse cualquier tipo de expectativa a través de la configuración de una narración en la que la extrañeza se apodera de todo. ¿Por qué? Porque se utiliza una trama que podría proceder de la tradición del telefilm para pasarlo por el filtro del cine de autor que podría remitir a Persona, de Ingmar Bergman. A partir de ahí, compone un dispositivo juguetón en el que encontramos intriga psicológica, el humor perverso y el juego de máscaras.

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El director se basa en un caso real, el de una mujer casada que tuvo un affaire con un niño de 13 años, compañero de su hijo del colegio, razón por la que fue encarcelada y se generó todo un juicio mediático a su alrededor. Ella quedó embarazada del preadolescente y, al salir de prisión, formaron una familia. Lo que podría ser un culebrón propio de las revistas sensacionalistas, se convierte en manos de Haynes en una reflexión en torno a la identidad a través de la mirada de una actriz que se prepara para hacer en una película el rol del ama de casa de pasado oscuro que se infiltrará en su vida para mimetizarse con ella. A lo que asistiremos es a un tour de force entre Julianne Moore y Natalie Portman, o lo que es lo mismo a un juego de espejos malsano capaz de generar incomodidad desde todos los ángulos posibles.

Pregunta: Cómo se planteó la película, porque podría ser un melodrama al estilo de Lejos del cielo, sin embargo, hay elementos que rompen totalmente con ese género

Respuesta: En este caso no bebo directamente de Douglas Sirk, sino más bien de cómo Fassbinder reinterpretó el lenguaje del melodrama de Douglas Sirk. Esta película no es nada estilizada, quería que fuera muy sencilla y gráfica, casi austera. Pero, al fin y al cabo, trata de asuntos domésticos, y aborda la familia desde un espacio muy concreto que escapa a los convencionalismos, que es lo que me interesaba, al mismo tiempo que intentar crear un espacio de distanciamiento con respecto al espectador a través de la utilización de la música.

Todd Haynes y los protagonistas de la película, Charles Melton, Natalie Portman y Julianne Moore en la presentación en Los Angeles, California, U.S. November 17, 2023. REUTERS/Mario Anzuoni
Todd Haynes y los protagonistas de la película, Charles Melton, Natalie Portman y Julianne Moore en la presentación en Los Angeles, California, U.S. November 17, 2023. REUTERS/Mario Anzuoni

¿Cómo quiso utilizar esta banda sonora que parte de la música de Michel Legrand para la película El mensajero de Joseph Losey? Porque partiendo de una sola melodía en momentos muy concretos se configura una atmósfera perturbadora y extraña

Pues precisamente quería que esas notas generaran una especie de inseguridad ante el espectador que ve la película y que sirvieran para que se cuestionase lo que está viendo. Es algo que no pasa mucho en el cine mainstream, donde todo se da mascado y yo quería formar un aura un poco alucinatoria.

Yo había visto El mensajero hacía mucho tiempo, y viendo la televisión cable me la volví a encontrar y me dejó alucinado. Y me sirvió de gran inspiración para hacer el story book (nos lo muestra) y quise adaptar esa música a las imágenes.

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En la película también hay algo de Claude Chabrol

Qué bien que me digas eso, me encanta Claude Chabrol y, en efecto, hay referencias a los juegos de identidades que él manejaba en sus películas, también a ese espíritu decadente y lo que hay detrás de las familias aparentemente idílicas en las que hay algo turbio detrás.

El último proyecto protagonizado por Julianne Moore es “Secretos de un escándalo”, una producción de Netflix. (Créditos: Netflix)
El último proyecto protagonizado por Julianne Moore es “Secretos de un escándalo”, una producción de Netflix. (Créditos: Netflix)

Con Julianne Moore ya había trabajado en varias ocasiones y conoce sus códigos a la perfección, pero, ¿cómo fue trabajar con Natalie Portman?

Le entusiasmó el guion desde el principio y se lanzó al proyecto. Es una actriz muy metódica e intuitiva. Su papel era estudiar al de Julianne Moore, mimetizarse con ella, pero sus intereses son inquietantes y en el momento que empiezan a interactuar creo que comienza el espectáculo. Son dos actrices increíbles que se han lanzando a un código muy específico y han dotado de una gran dimensión a la película.

También podríamos considerar la película como un reverso de Lolita, ya que es la mujer madura la que seduce a un niño. ¿Quería hacer una sátira en torno a la cultura de la cancelación subvirtiendo los roles de género?

Sí, aunque no estoy seguro de que sea una sátira. Pero sí que se plantea preguntas sobre ese intercambio de géneros que planteas. Otra de las referencias era El graduado, pero también Manhattan, de Woody Allen, donde hay un abuso de poder de un hombre adulto sobre una adolescente. Pero en este caso, no había una intención de chiste, quería radiografiarlo todo desde un punto de vista menos obvio, quizás más retorcido también, pero que fuera una especie de rompecabezas en el que ninguno de los personajes es ni víctima ni verdugo.