Los jóvenes ante la vivienda, el empleo o las redes sociales: votos por el futuro y preocupaciones personales

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Los jóvenes encaran las elecciones generales del próximo 29 de noviembre con el acceso a la vivienda, la calidad del empleo o el uso de las nuevas tecnologías como sus principales preocupaciones. Unas inquietudes que trasladarán a las urnas a través de un voto marcado por sus circunstancias personales y las expectativas de futuro que les ofrezca cada formación política.

El Consejo de la Juventud Española (CJE), una organización que reúne distintos grupos como Nuevas Generaciones del PP, Juventud Estudiante Católica o Juventudes Socialistas, distingue unas preocupaciones "consensuadas" entre todos los jóvenes: vivienda, empleo y consumo digital, en su informe 'Entre el cuestionamiento y el cambio. Discursos de la juventud sobre la democracia en España'.

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De otro lado, este documento recoge que hay otras cuestiones aún en disputa, como el feminismo, la inmigración y el auge de la "extrema derecha".

VIVIENDA Y EMPLEO LAS PRINCIPALES PREOCUPACIONES

La actual crisis habitacional se ha convertido en una causa transversal entre los jóvenes, hasta el punto de que, según recoge el análisis, ha surgido "con fuerza en todos los grupos sin excepción" y puede llegar "incluso a condicionar las trayectorias educativas".

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A esta problemática se suma la percepción de que tener un empleo ya no resulta "suficiente" para afrontar el alquiler de un hogar "digno" ni para reunir el dinero necesario para la entrada de una casa.

De hecho, según los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE), el salario medio de los trabajadores entre 20 y 35 años en España se sitúa en 1.659 euros brutos al mes a doce pagas.

Una cantidad que contrasta con el precio medio del alquiler de una vivienda de 80 metros cuadrados, que asciende a 1.131 euros al mes, según los últimos datos del Índice Inmobiliario Fotocasa. De este modo, los jóvenes tendrían que destinar cerca del 70% de su sueldo bruto al pago de la renta, sin contar con otros gastos.

En consecuencia, el estudio recalca que no se trata únicamente de una dificultad económica sino también de una "barrera para construir proyectos de futuro" y para desarrollar una etapa madura autónoma. Este problema para construir una "vida adulta mínimamente estable" también se ve agravado por la situación laboral de los jóvenes.

VOTO JOVEN EN EL PLANO ECONÓMICO: EXPECTATIVAS Y HORIZONTES A FUTURO

En este sentido, el subdirector de Investigación Política de la casa encuestadora Sigma Dos, Ignacio Clemente, subraya en declaraciones a Europa Press que los jóvenes tienden a agrupar "como un solo asunto" vivienda, empleo y expectativas de futuro y por ello orientan su voto no tanto a las medidas concretas que ofrece cada candidatura, sino al horizonte para el futuro que les brindan las distintas opciones políticas.

"Vivienda, empleo y expectativas de futuro tienden a funcionar como un solo asunto. Quien comparte piso a los 28 años, encadena contratos temporales o se plantea irse al extranjero suele vivir esas situaciones como una sola: un proyecto vital que se aplaza", argumenta Clemente.

Atendiendo al Barómetro del CIS del pasado mes de octubre, la vivienda es el problema que más afecta a jóvenes de entre 18 y 24 años (33,5% de los encuestados) y entre 25 y 34 años (el 33,4%). De hecho, estas franjas de edad son las que muestran una mayor inquietud ante las dificultades de acceso a un hogar, y constituyen las únicas en las que el porcentaje de personas que manifiestan esta preocupación supera el 25%.

En cuanto a la repercusión que pueden tener estos problemas en el voto, desde Sigma Dos sostienen que en el votante joven la situación personal prima sobre la general en el ámbito económico. Es decir, centran su decisión en cómo se perciben a sí mismos y cómo esperan que les vaya en el futuro, pero no en los datos macroeconómicos del país.

"Quien lleva poco tiempo en el mercado laboral tiene menos trayectoria que evaluar y más expectativas en juego: poder emanciparse, ahorrar o alcanzar cierta estabilidad. Para entender el voto joven, es importante cruzar ese bienestar autopercibido con sus principales preocupaciones", señala Clemente.

Los datos del CIS también apuntan en esta dirección. La segunda preocupación de los encuestados son los problemas de índole económica y la cuarta, la calidad del empleo. Esta última preocupa especialmente a los jóvenes de entre 25 y 34 años, franja en la que el 10,6% lo señala como inquietud.

Para la vicepresidenta y responsable del área socioeconómica del CJE, Lucía Siles, existe "un consenso muy generalizado a la hora de identificar los problemas", pero la decisión de optar por una u otra opción política no depende tanto de qué dificultades considere cada persona que existen, sino de qué análisis y causas asocia a ese problema.

SALUD DIGITAL Y MENTAL

Otra de las grandes preocupaciones que recoge el informe de CJE es la molestia relacionada con el plano digital, la información y cómo eso impacta en la salud mental. De este modo, los jóvenes encuestados destacan en sus respuestas palabras como "esclavitud" o "enganche" para hablar de la actividad en Internet.

Según el CJE hay una derivada particular que denuncian los jóvenes, que afecta directamente a su relación con la política y que sienten que no pueden evitar: la 'infoxificación'; es decir, la sobreinformación y la desinformación.

"Los jóvenes se encuentran de manera habitual en las plataformas digitales que son canales de información y participación política donde se crean burbujas de información y que invitan todo el rato a un debate, entre comillas, un poco polarizado. Pero no es que la juventud esté más polarizada, sino que se relaciona en espacios donde se genera actualmente el debate político", recoge Siles.

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En opinión de la vicepresidenta del CJE, los jóvenes atraviesan una "crisis de las condiciones materiales de vida" que ha provocado una ausencia de representación política y ha generado el "caldo de cultivo perfecto" para la aparición de "nuevos espacios políticos con carácter más populista". No obstante, Siles indica que "muchas veces" los jóvenes apoyan este tipo de partidos "en una acción de protesta o de castigo", más que como una forma de respaldo explícito.

En este contexto, desde Sigma Dos, precisan que los mandatarios de PP y PSOE son los únicos que reciben una puntuación más baja entre quienes tienen menos edad que en el general de los encuestados.

Así, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, se anota entre los jóvenes tres décimas menos de puntuación que en el conjunto de la sociedad, donde obtiene un 3,9 sobre 10. Por su parte, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cuenta con medio punto menos que en la valoración global del país, donde saca un 3,2.

En contraposición, los líderes de Vox, Frente Amplio y Podemos mejoran sus puntuaciones entre los jóvenes con respecto a la valoración general. De esta forma, el líder de Vox, Santiago Abascal, recibe dos décimas más que en el conjunto de la sociedad (3,3).

En el caso de la candidata por Frente Amplio, Ada Colau, la opinión joven es medio punto más positiva que entre la media de todos los grupos etarios (2,9). Y en Podemos, Irene Montero revela una calificación del 2,6 entre los menores de 30 años, frente al 2,4 para el conjunto de la sociedad.

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