Halloween, una noche de miedo, disfraces y con una larga huella ambiental de plásticos

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Elena Sánchez Laso

Madrid, 30 oct (EFE).- Disfraces de poliéster utilizados sólo unas horas, decoraciones de plástico, como telarañas artificiales, difíciles de reciclar, y miles de envoltorios de chucherías muestran la cara menos visible de una fiesta, cada vez más popular en España, y que pone sobre la mesa el impacto ambiental de los plásticos y el consumo de productos de usar y tirar.

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¿Es posible celebrar un Halloween sostenible?, sí ha resaltado, Julio Barea, portavoz de residuos de Greenpeace, quien, a pocas horas de la celebración más "terrorífica" del año, ha explicado que la principal medida para reducir la huella ambiental es "minimizar al máximo la compra de productos nuevos y sobre todo si son de plástico", tanto en los disfraces como en los accesorios y elementos decorativos.

En el caso de los disfraces, ha recomendado recurrir a prendas que ya se tengan en casa, que puedan prestar familiares o amigos o que se puedan adaptar para la ocasión, y si son de "fibra natural, mucho mejor", en lugar de adquirir ropa nueva fabricada con materiales sintéticos como el poliéster, derivado del petróleo.

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Lo importante es "alargar" la vida útil de las prendas y reutilizarlas en futuras celebraciones, abandonar la costumbre del "usar y tirar", ha recalcado.

La misma recomendación la extiende a los adornos y a los complementos que se venden en bazares y comercios, muchos de ellos fabricados con plástico y destinados a utilizarse durante unas pocas horas: "Estamos todo el día consumiendo y gastando ya no solo dinero, que es importante, sino recursos del planeta; Es un auténtico despropósito", ha lamentado.

Como alternativa, ha propuesto elaborar decorados y abalorios con materiales disponibles en casa, como telas, papel o cartón, e intentar usar lo que se tiene en casa o que te puedan prestar", es decir, aplicar "un poco de lógica" para generar la menor cantidad posible de residuos.

Más allá de los residuos, desde Greenpeace han advertido del "modelo de consumo" que acompaña a Halloween, una celebración de implantación relativamente reciente en España en comparación con otros países como Estados Unidos y estados anglófonos, donde la fiesta está más arraigada y por tanto, genera más impacto.

Por ejemplo, un estudio específico sobre Halloween y contaminación por plásticos en el Reino Unido (2021) calculaba unas 2.079 toneladas de residuos plásticos anuales procedentes de disfraces y ropa de Halloween, y el poliéster (que puede liberar microplásticos al medio ambiente) representaba el 69 % de los materiales.

"En España la noche de Halloween, aunque en auge, es una moda que está todavía implantándose", por lo que no existen análisis detallados para cuantificar el impacto ambiental de esta fiesta; Sin embargo, debido a su creciente popularidad, empieza a ser necesario prestar atención a los hábitos de consumo que genera, ha alertado el ecologista.

Otro de los aspectos ambientales de esta fiesta es el desperdicio alimentario asociado a las calabazas, uno de los símbolos más reconocibles de esta festividad, que en algunos países se utilizan masivamente como decoración y acaban pudriéndose en la basura.

Barea ha matizado que este problema es diferente en España, donde el consumo de calabazas con fines decorativos es menor que en Estados Unidos, pero en cualquier caso, ha recordado que las calabazas naturales pueden aprovecharse para cocinar, siempre que se encuentren en buen estado, o destinarse al compostaje, en lugar de convertirse directamente en residuos.

En el fondo de lo que se trata es de "poner fin al consumismo"; Pasamos del Halloween al Black Friday, a las Navidades, a las rebajas (...), estamos todo el día consumiendo, ha finalizado Barea. EFE

Recursos de archivo en EFEServicios 8023143377, 8022388860

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