Un hombre acepta más de cinco años de prisión por maltrato habitual y reiteradas agresiones a su pareja

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Un hombre acusado de maltrato habitual a su pareja y de amenazarla y agredirla en reiteradas ocasiones, además de llegar a retenerla en su domicilio durante varias horas, ha aceptado cinco años y tres meses de prisión. El caso procede del Tribunal de Instancia de Ribeira (A Coruña).

Ha sido en un juicio fijado para este lunes en la sección primera de la Audiencia Provincial de A Coruña tras reconocer los hechos el procesado y llegar a un acuerdo entre el Ministerio Público, la acusación particular y la defensa y pactarse una rebaja de la condena.

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En concreto, se le ha impuesto, en sentencia firme, entre otras medidas, seis meses de cárcel por maltrato habitual en domicilio común; dos años por cuatro delitos de lesiones leves; otros seis meses por amenazas graves continuadas; un año y nueve meses por coacciones continuadas; y seis meses por amenazas.

Además, el ya condenado deberá abonar una cantidad de 6.000 euros de indeminización a la víctima por daño moral derivado de todos hechos.

HECHOS

Según consta en el escrito de Fiscalía, ambos mantuvieron una relación sentimental desde el 17 de junio de 2025, cuando iniciaron una "convivencia estable" en el domicilio de ella. Tras los primeros meses, él fue instaurando sobre la mujer "una dinámica progresiva de control, aislamiento y dominación".

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Entre las conductas descritas, se incluyen reproches hacia el resto de sus círculos, celos "constantes", control de su teléfono móvil e insultos y amenazas.

A mediados de 2025, el acusado comenzó a agredir físicamente durante las discusiones motivadas por sus celos y por la negativa de él a abandonar el domicilio. Estas lesiones consistían en bofetones, empujones, tirones del pelo y golpes en la cabeza.

Los actos narrados ocurrieron mayormente en el domicilio común y algunos de ellos en el lugar de trabajo de la mujer, la floristería de su madre. El último de los episodios descritos comenzó en la tarde del 19 de diciembre, cuando la madre de la víctima acudió a la vivienda para pedirle que le ayudara en la floristería.

Al ver que se había arreglado, el hombre comenzó a reprocharle que era mentira que fuera a trabajar y terminó cerrando la puerta de la habitación en la que estaban. Tras colocarle una arma blanca y atemorizarla con hacerle daño a su madre, a su hija o a ella misma, el hombre se apoderó del teléfono móvil y cerró las puertas de la vivienda por dentro. Horas después, cuando aún seguía encerrada, volvió a agredirla.

Este capítulo se saldó con la detención del condenado en la madrugada del 20 de diciembre por parte de la Guardia Civil, a la que contactó la madre por petición de la víctima. A consecuencia de estos hechos, según la Fiscalía, la mujer tuvo una "gran afectación emocional" y los golpes le provocaron lesiones físicas, tales como un traumatismo superficial de la cabeza y un traumatismo superficial de muñeca.

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