La sobrina de Blanca Fernández Ochoa, sobre su suicidio: "De nada sirve culparse"

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Barcelona, 26 oct (EFE).- La abogada y conferenciante Paula Fernández Ochoa señaló este lunes que "de nada sirve culparse" del suicidio de su tía, la esquiadora Blanca Fernández Ochoa, fallecida en 2019, y que al final hay que "aprender a convivir con el duelo".

Paula Fernández Ochoa, hija y sobrina, respectivamente, de los campeones olímpicos de esquí Paco y Blanca Fernández Ochoa, participó en una charla titulada 'Hablamos sobre suicidio, el punto de vista de las personas supervivientes'.

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Este encuentro forma parte de un programa que organiza Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) junto con la Fundación Ayuda y Esperanza, para sensibilizar a la ciudadanía sobre una problemática que afecta cada año a cientos de personas y dar visibilidad a los recursos disponibles para su prevención.

Fernández Ochoa destacó la importancia de desestigmatizar el suicidio para aprender a convivir con el duelo, superando el sentimiento de culpa que a menudo afecta al entorno de la persona que se quita la vida.

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"De nada sirve culparse, es parte del proceso de aprender a convivir con el duelo”, afirmó la abogada.

“Para la persona que se suicida ese duelo acaba, pero para los que se quedan -los supervivientes–, empieza”, explicó Fernández Ochoa.

El suicidio es un problema de salud pública que aún está rodeado de estigma, prejuicios, desinformación y tabúes que afectan no sólo a las víctimas, sino también a sus familias y personas cercanas.

En este sentido, "es importante aprender a sobrellevar la ausencia de quien se va y el cómo se va, porque donde hay dolor también hay esperanza para alguien más”, explicó la sobrina de la esquiadora olímpica, que se suicidó en agosto de 2019 y padecía un trastorno bipolar.

El acceso al apoyo emocional es esencial tanto para la prevención del suicidio como para ayudar a las personas cercanas a él a gestionar emociones para poder naturalizarlo y desestigmatizarlo.

Fernández Ochoa explicó que cada caso es distinto, pero que “generalmente, las personas que se suicidan no quieren morir, sólo dejar de sufrir y que el dolor es tan fuerte que creen que es su única salida”.

“El día que mi tía se suicidó, esa mañana ella estaba tremendamente feliz. Se despidió más alegre que nunca diciendo que se iba a dar un paseo por la montaña. Estaba aliviada sabiendo que iba a dejar de sufrir”, relató.

Sin embargo, ese sufrimiento no acaba para los allegados de la víctima y también hay que darle importancia al duelo de los que se quedan, los “supervivientes”.

La sobrina de Fernández Ochoa también lanzó un mensaje de esperanza y aconsejó aprender de los momentos de tristeza para poder continuar en la vida: “Nada es definitivo, sólo la muerte. Si una puerta se cierra, se abre otra. Somos privilegiados por estar aquí”, señaló.

A su juicio, para las víctimas de problemas de salud mental es fundamental tener a alguien presente para hablar, o simplemente acompañar: “No hay palabras adecuadas o perfectas, sino transmitir que estás ahí”, afirmó.

En España existen mecanismos como la Línea 024 de atención para personas con conducta suicida, así como los familiares o allegados de las víctimas, y está disponible las 24 horas del día, los 365 días del año.

“Pedir ayuda no es un acto de debilidad, sino que te honra y te hace valiente”, concluyó Fernández Ochoa. EFE

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