El 96 % de víctimas de violencia sexual por sumisión química no denuncia a las autoridades

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Madrid, 22 oct (EFE).- La inmensa mayoría (el 95,7 %) de las víctimas jóvenes que han sufrido violencia sexual por sumisión química en un contexto de fiesta u ocio nocturno no comunican la agresión a los servicios sanitarios, psicólogos o autoridades, pese a que el 78,2 % lo había compartido con su entorno más cercano.

Son los datos recabados de la investigación llevada a cabo por el Observatorio Universitario de Violencia Sexual Facilitada por Drogas, realizada mediante 1.601 entrevistas a jóvenes de entre 18 y 35 años residentes en España, de las que 583 (el 36,4 %) declararon haber sufrido violencia sexual facilitada por drogas.

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De las víctimas, el 78,2 % habían compartido la agresión a su entorno más cercano, solo el 4,3 % se lo había comunicado a algún servicio sanitario, psicológico, policial o judicial y tan solo el 1,9 % había informado a las autoridades policiales o judiciales.

Pero si el agresor administró de forma encubierta o forzada las sustancias (denominado sumisión química proactiva), el 34,2 % de las víctimas comunicó a las instituciones policiales y judiciales la agresión, aunque el porcentaje descendía hasta el 1,4 % cuando el perpetrador se había aprovechado del consumo voluntario de alcohol por parte de la víctima (sumisión química oportunista).

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En cuanto a la gravedad de la agresión, las más invasivas se asociaron con una menor divulgación al entorno social cercano que las menos invasivas (65,4 % frente a 81 %), pero con una mayor divulgación a las autoridades (13,5 % frente a 2,3 %).

Asimismo, las mujeres mostraron mayor probabilidad que los hombres de revelar información a su entorno social cercano (82,6 % frente a 71,2 %), pero menor probabilidad de trasladarlo a las instituciones (3,7 % frente a 5,4 %).

Los investigadores del estudio, publicado en 'Frontiers Public Health', en el que participan la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y la Universidad de Alcalá de Henares (UAH), exponen las diversas barreras que pueden dificultar el reconocimiento de la agresión, su comunicación y la búsqueda de ayuda.

Entre ellas, destacan los mitos asociados a la sumisión química, las alteraciones de la memoria provocadas por las sustancias, la ausencia de lesiones físicas visibles y los estereotipos sexistas que pueden favorecer la culpabilización de las víctimas.

"La interacción de estos factores podría contribuir a que las agresiones sexuales oportunistas permanezcan especialmente invisibilizadas", subraya Pablo Prego, investigador del Departamento de Salud Pública de la UCM, que insta a evitar "cualquier juicio o cuestionamiento hacia las víctimas" para favorecer un entorno de comprensión, apoyo y confianza que facilite la comunicación y la búsqueda de ayuda.

Estos hallazgos revelan, según Prego, que la violencia sexual en la que el agresor se aprovecha del consumo voluntario de drogas por parte de la víctima es también "la más invisibilizada", presentando los niveles más bajos de comunicación a los servicios de asistencia y a las autoridades. EFE

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