Ni loca ni enajenada: El Museo del Greco invita a ver la cara más intelectual de Juana I

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Toledo, 20 oct (EFE).- El Museo del Greco, ubicado en Toledo, invita a conocer con "otra lectura" la figura de Juana I de Castilla, alejada de la "leyenda negra" que alude a su supuesta locura y enajenación para centrarse en su faceta más intelectual y reflexiva, así como su relación con los libros.

Se trata de aspectos de su vida que "han quedado un poco ocultos" y que se pueden atestiguar a través de su biblioteca, tal y como explica el comisario de la exposición y bibliotecario del Museo del Greco, Israel Marín Pérez, durante la inauguración de la muestra 'Juana. Otra lectura', que estará disponible para visitar hasta el 17 de enero de 2027.

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"Ella era una persona, como diríamos hoy en día, muy 'hacia dentro'", explica el comisario, quien define a Juana como una mujer "reflexiva" de las que "meditan sobre las cosas que consideran que son importantes".

Esta visión reflexiva de la monarca se refleja en su biblioteca personal, donde se pueden encontrar libros "muy diversos" de temática religiosa, musical o filosófica escritos en varios idiomas, como el latín o el francés.

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Marín relata que "en esa forma de ser suya", la lectura era "algo muy importante" desde que era pequeña y "siempre estuvo presente" en la vida de la reina.

Precisamente partiendo desde su infancia, la exposición muestra un manuscrito que forma parte de los fondos de la Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo del Escorial, que aúna una colección de relatos morales de origen hindú, 'Calila e Dimna'; así como el 'Mapamundi' de san Isidoro de Sevilla.

Ambos volúmenes ilustran la "diversidad" de la educación que Isabel de Castilla procuró a sus hijos y dan pistas sobre el interés de Juana por la geografía y las cuestiones éticas, presentes en la lectura de sus primeras etapas.

El comisario de la exposición subraya que, con esta muestra, se trata de desmontar la visión que se tiene en el imaginario español de la monarca, apodada por mucho tiempo como Juana "la Loca", a raíz de la lectura que se hizo de su figura en el siglo XIX.

El escenario elegido, el Museo del Greco y la propia ciudad de Toledo, guardan también una relación especial con la reina, ya que fue la ciudad donde nació, fue bautizada, y fue jurada como heredera de la Corona de Castilla.

Además, vivió en el Palacio del Marqués de Villena, que se ubicaba enfrente del actual Museo del Greco y donde años más tarde viviría el propio artista griego.

La visión romántica de Juana permea también el lienzo de Francisco Pradilla que completa la exposición, llamado 'La reina Juana la Loca, recluida en Tordesillas, con su hija Catalina', en la que se muestra una escena del conocido encierro en la ciudad castellana.

Pese a que el cuadro, cedido por el Museo del Prado, muestra esa concepción del romanticismo de la monarca, asociada a sus "pasiones amorosas", mostrando el féretro de Felipe el Hermoso y con tintes de oscuridad que rodean a su figura, también enseña cómo los libros le acompañaron siempre.

Así, tal y como apunta Marín, el pintor representa a Juana rodeada de volúmenes cerca de una ventana iluminada por una luz "del conocimiento" y abrazada a su hija.

"Juana decidió que entrasen en su biblioteca personal libros nuevos orientados hacia la educación de su hija: aunque estaba encerrada y apartada tuvo a bien, procurarle una buena educación a su hija Catalina, posterior reina consorte de Portugal", concluye. EFE

(Foto) (Vídeo)

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