La iglesia románica número 24 de Zamora: de almacén de carbón a décadas cerrada

Guardar

Alberto Ferreras

Zamora, 9 oct (EFE).- La ciudad de Zamora, capital del románico al concentrar un mayor número de templos de ese estilo en un menor espacio urbano, mantiene en buen estado de conservación y con acceso público la mayor parte de sus iglesias, pero hay una, la que sería la número 24, la de San Leonardo, que ha corrido peor suerte y lleva décadas cerrada tras haberse utilizado antes como almacén de carbón.

PUBLICIDAD

El infortunio de ese edificio histórico que está protegido como Bien de Interés Cultural desde 1998 llegó a mediados del siglo XIX con la desamortización de Mendizábal, cuando pasó a manos privadas.

Ahora se cumplen treinta años desde que estuvo a punto de cambiar su destino y reconvertirse en establecimiento hostelero, pero el proyecto no cuajó y tres décadas después sigue cerrado a cal y canto, sin misas, sin carbón y sin huéspedes.

PUBLICIDAD

Eso pese a que esa iglesia desacralizada que pasa desapercibida incluso para la mayor parte de los zamoranos se encuentra en una ubicación privilegiada, a apenas cuatro minutos andando de la Plaza Mayor y junto a la calle Balborraz, una de las más fotografiadas por los turistas.

Esta semana, con motivo de la Semana de la Arquitectura, se han celebrado encuentros ciudadanos a las puertas de ese templo en los que se han ideado nuevos usos que se pueden dar actualmente a esa iglesia zamorana erigida en el siglo XII.

Pese a todo, esa tormenta de ideas parece que se quedará solo en eso, porque ese inmueble patrimonial sigue en manos privadas y cerrada.

Hace ahora cien años, la iglesia de San Leonardo de Zamora era utilizada como carbonera y entonces ya despertó las críticas en la prensa, como en un artículo de la revista "La Esfera" del que se ha hecho eco el arquitecto Marco Antonio Martín Bailón en su trabajo de investigación 'Apuntes para la historia de la restauración del patrimonio románico en Zamora'.

En ese artículo de 1926 se comparaba el artesonado de la iglesia de San Leonardo de Zamora con el de los templos bizantinos del norte de Italia y se advertía de que, debido al uso como almacén de carbón "corre el peligro, claro está, de que cualquier accidente, la chispa de un cigarro, el descuido de un muchacho, acabe en unas horas con lo que han respetado ochocientos años".

Tras su uso como carbonera, en décadas posteriores el templo llegó a utilizarse incluso como cochera, como atestiguan fotos de los años noventa del archivo del diario La Opinión de Zamora, hasta que a principios de 1996 colgó el cartel de "se vende esta iglesia", con el número de teléfono de contacto, como recogió gráficamente entonces la Agencia EFE.

En aquel momento se abrió el debate sobre si debía adquirirla alguna institución pública, ya que el precio, veinte millones de pesetas, unos 120.000 euros, no era desorbitado.

Sin embargo, ninguna Administración dio el paso y quien sí la compró el 8 de octubre de 1996, fue el empresario hostelero Agustín Lorenzo con la idea de acondicionarla como restaurante.

Este emprendedor zamorano, fallecido hace cuatro años, nunca llegó a ver hecho realidad su sueño de reconvertir el templo románico en un negocio de hostelería, al toparse con la negativa de Patrimonio a su idea.

Llegó a restaurar al menos el artesonado del templo en la segunda década de este siglo, pero nada más.

La iglesia ha permanecido esos últimos treinta años cerrada y su entorno tampoco goza del mejor de los aspectos, con una parte de la plaza que lleva su nombre sin urbanizar.

El negror del carbón que almacenó en otros tiempos planea sobre el presente y el futuro de la que es la iglesia número 24 de las que se conservan de estilo románico en Zamora. EFE

aff/orv/edr

(foto)

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD