Golpe policial contra los "andarines", una nueva modalidad de explotación laboral

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Madrid, 9 oct (EFE).- La Policía Nacional ha desarticulado una organización criminal dedicada a una nueva modalidad de explotación laboral, denominada como "andarines", que consiste en contratar ilegalmente a migrantes para trabajar jornadas de hasta 14 horas recorriendo largas distancias a pie o empujando carros cargados de paquetes.

En la operación, desarrolla en la localidad madrileña de Fuenlabrada, han sido detenidas cuatro personas -tres hombres y una mujer- como presuntos responsables de los delitos de pertenencia a organización criminal, explotación laboral y favorecimiento de la inmigración ilegal.

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La red se dedicaba a contratar a migrantes en situación ilegal con la falsa promesa de regularizar su situación para el trabajo de reparto de paquetes desde que salen del centro de distribución hasta la dirección del destinatario.

Las pesquisas policiales permitieron constatar que el primer contacto de la organización con las víctimas se establecía en redes sociales, aplicaciones de mensajería instantánea e, incluso utilizando el boca a boca entre los feligreses de las parroquias.

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Una vez las víctimas eran conocedoras de una supuesta oferta laboral, se ponían en contacto telefónico con los miembros de esta organización. Después, estos realizaban una entrevista y les ofrecía la posibilidad de desempeñar un puesto de "andarín", distribuir paquetes durante el tramo final de su entrega.

Ambas partes estipulaban un punto de encuentro con estos trabajadores "andarines". Les subían a una furgoneta donde estaban los paquetes de reparto y carros para transportarlos y los conducían a un descampado que servía de punto de encuentro para suministrarse de paquetes.

La pesquisas policiales permitieron averiguar que, al mismo tiempo que se llevaba a cabo el desplazamiento de las víctimas, otro de los miembros de la trama, quien se encontraba debidamente acreditado para entrar en los centros de distribución, recogía todos los bultos y en la misma puerta, se encargaba de cargar las furgonetas.

Con independencia de que el contenido de los paquetes se pudiera estropear por posibles condiciones climatológicas adversas, se llevaba a cabo el reparto a cada "andarín".

A partir de ese momento, iniciaban unas jornadas de trabajo que podían alcanzar las catorce horas diarias, con un pago de 70 céntimos por paquete entregado y cubriendo grandes distancias a pie, actividad que desempeñaban seis días por semana.

Además, los miembros de la organización facilitaban sus claves personales para acceder a las aplicaciones de entrega, de tal manera que eran los cabecillas quienes recibían el dinero íntegro por la actividad que realmente estaban realizando los “andarines”, siendo percibido por ellos una pequeña parte. EFE

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