La muestra 'La noche azul' recuerda la ópera flamenca de hace un siglo con 300 documentos

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Sevilla, 2 sep (EFE).- La XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla ha inaugurado este miércoles en la Real Fábrica de Artillería de Sevilla la exposición 'La noche azul', una muestra que a través de 328 documentos, obras y grabados recorre la ópera flamenca que hace un siglo propició que el cante saltara de los cafés cantantes a teatros y plazas de toros.

Detrás de este proyecto está la Colección Carlos Martín Ballester, el mayor archivo musical español del periodo 1890-1960, en el que destaca especialmente su sección de flamenco y cuyo fundador es el comisario de la exposición junto a la musicóloga Zaida Hernández-Úrculo.

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Durante la presentación de la muestra Martín Ballester ha explicado que pretende mostrar un fenómeno "fundamental" de la historia del flamenco y una etapa "un tanto desconocida" que sucedió entre las décadas de los años 20 y 50 del siglo XX.

"Fue un flamenco que recogía parte del patrimonio sonoro anterior, al que se incorporaron nuevas músicas de carácter flamenco, como los fandangos personales, los cuplés por bulerías o los cantes de ida y vuelta, y, sobre todo, nuevos públicos", ha precisado.

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Para que esto sucediera, ha indicado, fue fundamental la aparición de la radio, el desarrollo de la industria discográfica y el de los concursos, que vivieron una "eclosión" y permitieron que el flamenco comenzase a ir "hacia afuera" y llegar al gran público.

Ha apostado por "recordar el flamenco para que sirva de idea para nuevas creaciones" y ha destacado, entre otras obras, que la muestra exhibe por primera vez quince carteles de la gira que el promotor Vedrines organizó en 1928, en la que participaron Antonio Chacón, la Niña de los Peines, Manuel Vallejo, José Cepero y Guerrita.

Le sigue la sala dedicada a los precedentes, que traza el recorrido del flamenco desde sus orígenes hasta 1925, cuando los concursos de cante se encontraban en pleno apogeo y actuaban como uno de los grandes dinamizadores del fenómeno.

El núcleo de la muestra lo ocupa la sala Ópera Flamenca, que repasa su evolución entre los años 20 y los 50, y culmina con la sala Consecuencias, dedicada al movimiento de respuesta que este fenómeno generó en las décadas siguientes: las antologías discográficas, la flamencología, el mairenismo, los tablaos y los festivales.

La visita se completa con una selección de audios originales de la época, digitalizados expresamente para la muestra, entre los que destaca un fandango inédito hasta la fecha: ‘Qué lástima de besos míos’, grabado en 1929 por un jovencísimo Manolo Caracol.

El director de la Bienal, Luis Ybarra, ha explicado que el material aportado en torno a la ópera flamenca para esta exposición "tiene un interés extraordinario" y ha puesto como ejemplo un fandango grabado por Manolo Caracol, entonces Niño Caracol, que hasta este momento había permanecido inédito.

Ha definido esta muestra como "una de las piedras angulares" de la Bienal junto a la gala inaugural 'El mundo por montera' en la plaza de toros de La Maestranza y ha dicho que sirve para celebrar "con argumentos muy sólidos el centenario de este fenómeno y la efeméride de toda una generación".

Entre los flamencos presentes en la muestra destacan nombres como los de la Niña de los Peines, Manuel Vallejo, Niño de Marchena, la Niña de la Puebla, Manuel Centeno, José Cepero, El Carbonerillo, Angelillo, Pepe Pinto, El Sevillano, Canalejas de Puerto Real, Ramón Montoya, Niño Ricardo o Sabicas, entre otros muchos. EFE

(foto)

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