Berni Rodríguez: “No sé si hemos tenido una selección de ese nivel nunca más"

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Julia López

Madrid, 2 sep (EFE).- En el vigésimo aniversario del día que cambió para siempre el baloncesto español, cuando España se proclamó campeona del mundo en Saitama, el 3 de septiembre de 2006, Berni Rodríguez atiende a EFE para recordar a “un buen grupo de amigos haciendo historia”.

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El alero malagueño, que ya había sido oro en el Mundial junior de Lisboa en 1999 con varios de esos compañeros, destaca, por encima de todo, “la amistad” de un equipo que marcó a toda una generación por lo que transmitía dentro y fuera de la pista.

“No nos engañemos, teníamos un equipo buenísimo, mucho talento, diferentes físicos… pero la gran clave era ese hermanamiento, esa amistad entre nosotros. El grupo que teníamos era increíble, no sé si hemos tenido una selección de ese nivel nunca más”, comenta.

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Mientras España entera estallaba de júbilo con el final del partido, él no quitaba ojo a esa pelota naranja debajo del aro. No era el más rápido del equipo, pero en ese momento, sí lo fue y se llevó una reliquia que, veinte años más tarde, conserva casi intacta en su casa.

Casualmente, con ese balón él anotó el último punto en aquel Mundial.

Aquel 3 de septiembre de 2006 en el lejano oriente, fue el comienzo de la gran época dorada del baloncesto español.

Grecia llegaba a la gran final del Campeonato del Mundo tras eliminar a la siempre favorita Estados Unidos (101-95) y España, que había firmado un torneo impecable, venció en una pírrica semifinal (75-74) a Argentina por apenas un punto (y con el suspiro en el aire por un triple en el último segundo de Andrés Nocioni) y perdió a su gran estrella Pau Gasol, por una fractura en el pie.

Sin embargo, los pupilos de José Vicente 'Pepu' Hernández jugaron el partido más importante de sus vidas disfrutando y con una naturalidad pasmosa, como si estuvieran en el patio del colegio.

“Era nuestra manera de jugar”, recuerda Berni de una selección que jugaba igual un amistoso que la gran final del Mundial. “Teníamos la oportunidad de hacer algo histórico y la jugamos con una motivación extra por nuestro amigo Pau (Gasol), la verdad es que fue una pasada, les pasamos por encima”.

Unos días antes de la final, Berni y otros compañeros compraron unas bandanas japonesas. Tras la final, se convirtió en la imagen más icónica: los jugadores celebrando el triunfo en la pista del Saitama Super Arena con ellas coronando sus cabezas.

“Yo estaba jugando en la parte final del partido y fíjate que un jugador siempre quiere estar en el campo jugando, pues ha sido el único partido en mi vida que quería salirme, no quería quedarme sin bandana”, recuerda el responsable de una imagen que ya es historia del baloncesto español.

“La gente de la organización se reía de nosotros porque la llevábamos del revés, no entendíamos los caracteres que ponía, eran palabras tipo ‘fuerza’, ‘espíritu’, ‘trabajo’”, rememora.

A España “le faltaba un gran campeonato” y en el verano de 2006 España consiguió la “combinación perfecta”.

Un equipo sin complejos “con nadie ni con nada”, unido a “un hermanamiento real” entre los miembros del combinado nacional fue una de las claves de aquellos 'chicos de oro', según explica Berni.

“Quizás esa final marca mucho mi carrera con la selección. Tenía una sensación muy fuerte de ‘¿qué estoy haciendo aquí? Quiero disfrutarlo’”, comenta.

Ahora, echando la vista atrás, rememora que, aunque en ese momento no pensaban que estaban cambiando la historia del deporte colectivo español, con el paso de los años se dio cuenta “de que lo hacíamos. Esa sensación de familia era y es real”, explica.

“Me da rabia que se me hayan olvidado cosas, lo bueno es que ahora cuando nos juntamos vamos recordando, pero la sensación que tengo de recuerdos es muy bonita”, afirma con una sonrisa.

Tras su retirada como baloncestista en 2016, ha continuado su vida ligado a este deporte como comentarista y embajador del club de su vida, el Unicaja Málaga, pero sobre todo ha estado involucrado en varios proyectos.

El más profesional es ‘The Embassy', junto con otro campeón del mundo, José Manuel Calderón. Se trata de “una instalación deportiva de máximo nivel de baloncesto en Fuengirola”, donde acuden “los mejores jugadores y equipos del mundo a entrenar allí.

El proyecto más social es ‘675’, con la creación de un nuevo centro deportivo llamado ‘El Oasis’ en el que trabajan con “chicos con diversidad funcional cognitiva".

"Queremos seguir desarrollando muchas actividades, donde todo el mundo se sienta integrado, cómodo y disfrute en un lugar único”, concluye. EFE

(Recursos de archivo en www.lafototeca.com: cod. 8002238928 y otras)

(vídeo)

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