Cristian Parejo se llevó la noche y una oreja, que pudieron ser más

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Julio César Sánchez

Madrid, 27 ago (EFE)-.Una corrida enorme de Pedraza de Yeltes, de escasa entrega, apenas ofreció opciones a un dispuesto espada y un discreto Galdós, mientras un inspirado y firme Cristian Parejo perdió la puerta grande con la espada.

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El primero se dejó por el derecho y buscó pechera por el izquierdo. Ante él se puso Francisco José Espada con su habitual verdad, sin vender nada y robándole pasajes de gran merito aunque sin poder hilvanarlos por la falta de continuidad en la acometida del enorme astado de Pedraza de Yeltes. Tuvo la honestidad de ponerse por el lado zurdo en dos tandas a pesar del evidente peligro y la nulidad de opciones de lucimiento por ese lado.

En el cuarto nada pudo hacer frente a un astado protestado levemente de salida por ser más estrecho de sienes que sus hermanos, y con virulencia posteriormente por su falta de fuerza al caerse con cierta frecuencia y mantenerlo el palco en el ruedo. Espada lo pasó con aseo a media altura, desistiendo pronto ante la falta de conexión y de opciones.

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A Joaquín Galdós le correspondió un segundo muy manejable por el derecho, con dos correctas tandas yendo tras los cites con prontitud. Sin embargo a continuación se apagó un tanto, teniendo que recurrir al antiestético pisotón para incitar las arrancadas. El peruano anduvo correcto sin poder hacer mucho más y saludó una ovación.

Y en quinto lugar salió Potrico, un toro de 720 kilos que se movió de manera anárquica, sin que la inicial buena intención de Galdós brindando al público se viera refrendada con nada notable.

El tercero tuvo nobleza por los dos pitones y, tras dos buenos puyazos de Alberto Sandoval, Cristian Parejo le dio los frentes exponiendo y expresando, dando el medio pecho y echándose por delante con armonía la amplia anatomía del de Pedraza de Yeltes, que tenía buen embroque aunque salía desentendido. Hubo ajuste y gusto, aunque también desacierto con el descabello, perdiendo una oreja.

No se escapó, sin embargo, la del sexto, un toro encastado con el que Parejo anduvo dispuesto e inteligente siempre, y artista cuando pudo frente a un galafate alto como el Monte Sinaí. El gaditano dio los frentes, perdió pasos, ligó con vibración y salpimentó con garbo, con esa sensación de empatía que produce ver un torero tan menudo frente a un toro tan enorme (634 kilos). Con los tendidos encendidos, incluido el 7, se tiró a matar, acertando él a la segunda, y su tercero a la quinta con la puntilla. Si todos hubieran acertado a la primera puede que estuviéramos hablando de otra cosa en lugar de un único trofeo.

FICHA: Plaza de toros de Las Ventas de Madrid. Corrida nocturna de toros. 7.185 espectadores.

Se lidiaron seis toros de Pedraza de Yeltes, con alzada y kilos, promediando 607 kilos de peso. Primero y segundo manejables por derecho y con peligro por izquierdo. Tercero manejable. Cuarto blando. Quinto deslucido. Encastado el sexto.

Fco. José Espada (azul marino y oro): pinchazo y media desprendida y dos descabellos (silencio tras aviso); dos pinchazos, entera desprendida y tres descabellos (silencio tras aviso).

Joaquín Galdós (de gris plomo y azabache): estocada entera desprendida (ovación con saludos tras aviso); dos pinchazos y más de media arriba y descabello (silencio).

Cristian Parejo (de rosa y oro): estocada entera desprendida y cinco descabellos (ovación con saludos tras aviso); pinchazo hondo, y entera arriba (oreja).EFE

J.C.S./amd

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