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Del empoderamiento a la vulnerabilidad: ¿qué lleva a las jóvenes a crear contenido sexual?

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Sara Corsellas i Nadal

Madrid, 13 ago (EFE).- Estándares de belleza inalcanzables, antecedentes de violencia sexual en la infancia y vulnerabilidades económicas empujan hoy a muchas jóvenes a crear contenido sexual en plataformas como Onlyfans, en busca de reconocimiento, dinero o una mejor posición social, pero expuestas a amenazas y relaciones de poder desiguales.

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Así lo aseguran expertos consultados por EFE involucrados en estudios sobre este fenómeno, que ha vuelto a la actualidad por la repercusión de una entrevista que Jessie Cave concedió esta semana a The Times, en la que la actriz, conocida por su papel en la saga 'Harry Potter', aseguraba que desde que se unió a Onlyfans en 2025, ha ganado más dinero que "en toda su carrera".

"Es lo más empoderante que he hecho en toda mi vida", explica Cave en el periódico británico, aunque detalla que su contenido no es sexual: la protagonista de sus vídeos es su larga melena, que trenza, peina o sacude, siempre vestida.

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El negocio de contenidos sexuales privados se presenta actualmente como una forma de trabajo "cada vez más normalizada y natural", según explica Ignacio Ceinos, sociólogo e investigador de la Fundación Child Heroes, que recientemente publicó el informe 'La monetización de la intimidad'.

Ceinos vincula el auge de estas prácticas con discursos centrados en el emprendimiento, la autoexposición y la "hipersexualización como empoderamiento".

"La sociedad nos ha pornificado desde que somos pequeñas", señala también Laura Barrios, presidenta de la Federación Mujeres Jóvenes, organización que en 2024 publicó el informe 'Onlyfans. Un espacio blanqueado del negocio del sexo', que tuvo una amplia difusión.

Barrios mantiene que estas plataformas siguen escondiendo un sistema de proxenetismo e hipersexualización bajo ideas de libertad, autonomía y "falso empoderamiento".

Con el riesgo, además, de que accedan menores y se distorsione su forma de entender la sexualidad, según advierte Clara Burriel, especialista de Save the Children.

Según señalan estos informes, el 84 % de las creadoras de estas plataformas de suscripción son mujeres y, aunque no hay un perfil único, la entrada a estos espacios suele producirse en contextos previos de vulnerabilidad emocional, económica o necesidad de reconocimiento.

Muchas de ellas han sufrido acoso escolar o situaciones de violencia de género durante su infancia, adolescencia o juventud, explica el sociólogo. Otras padecen "problemas de salud mental y emocional o diagnósticos clínicos como trastornos de la conducta alimentaria o trastorno límite de la personalidad", añade.

Ceinos explica que "la gran mayoría" lo hace por necesidad económica urgente o ante la ausencia de alternativas laborales, algo que se traduce en más dificultad para establecer límites y en una mayor exposición a las presiones.

"Empecé porque necesito la pasta. Soy madre soltera tratando de sobrevivir", cuenta otra creadora citada por los investigadores del informe de Child Heroes.

Solo un grupo reducido crea contenido como una afición o una fuente adicional de ingresos. "Me gusta grabar contenido, y si da dinero pues mucho mejor. No por necesidad. Yo ya tengo mi trabajo, es un simple pasatiempos", explica una joven de 20 años en el mismo informe.

De media, las creadoras ganan 112 euros al mes, según Ceinos, un dato al que añade Barrios: "Las que empiezan no ganan 3.000 euros mensuales, contrariamente a lo que las empresas venden". Además, las plataformas se quedan un 20 % de las ganancias.

Las plataformas incorporan nuevas usuarias gracias a la normalización del negocio en redes sociales, mediadas por algoritmos y reforzadas por los consumidores, el 79 % de los cuales son hombres, según datos recabados por estos estudios, que señalan las estrategias de marketing persuasivo de las agencias y gurús para captar creadoras.

"Son proxenetas encubiertos", dice Barrios. "La relación entre creadora y consumidor no siempre se limita a una transacción económica. En muchos casos reproduce dinámicas de poder desiguales o misóginas, donde los usuarios entienden el pago como derecho a exigir, presionar o humillar", prosigue la investigación de Mujeres Jóvenes.

"Hay menores en Onlyfans porque la seguridad de la plataforma es muy baja", advierte Barrios. Por ahora, el único filtro para evitar su acceso es solicitar un DNI que acredite que el usuario es mayor de edad, sin verificar que sea la misma persona que aparece en el contenido.

Teniendo en cuenta que durante la adolescencia se construye la identidad y la sexualidad, lo que ven o hacen en estas plataformas "puede sentar las bases de lo que va a ser su deseo sexual a lo largo de su vida", advierte Clara Burriel, especialista en violencia de Save the Children.

Asimismo, Burriel apunta que a los menores que participan en este tipo de contenidos "les cuesta separar la realidad de la ficción" y que, además, las creadoras tienen "más riesgo de sufrir violencia sexual en internet" y otros tipos de extorsión, como chantajes o la difusión de imágenes sin su permiso. EFE

(Recursos de archivo en EFEServicios: 55010330084)

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