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Una oportunidad para todos de ayudar a hacer ciencia durante el eclipse

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Madrid, 12 ago (EFE).- La ciencia no es solo cosa de investigadores. Cada vez es mayor el interés de los ciudadanos por participar en el proceso científico y un eclipse total de Sol es lo suficientemente singular como para que surjan proyectos que necesitan de la implicación de todos.

A pocas horas del eclipse muchas personas tiene ya preparadas las aplicaciones en sus móviles o relojes inteligentes para la toma de datos que ayuden a investigar el efecto de este fenómeno en nuestros cuerpos, nuestras emociones o en los animales.

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Solaris es una iniciativa impulsada por Instituto de Investigación Vall d'Hebron y el de Estudios Espaciales de Cataluña con la que, mientras se observa la ocultación del Sol, se contribuye a generar nuevo conocimiento sobre cómo responde el cuerpo humano.

¿El corazón late diferente?, ¿la respiración cambia?, ¿las emociones dejan huella en nuestro organismo?, son algunas de las preguntas a las que el proyecto intentará responder, para lo que quienes participen tendrán que descargar la aplicación en sus relojes inteligentes.

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De esta manera, se recaban datos el 12 de agosto, dos días antes y después, para medir la frecuencia cardíaca o respiración antes, durante y después del eclipse.

El estudio pretende medir el cambio que se produce en los humanos partiendo de la premisa de que las emociones alteran el organismo y otro de los interrogantes será saber qué pasa cuando miles de personas presencian un fenómeno como un eclipse al mismo tiempo.

En esa misma línea, el proyecto Corona (Comportamiento y Respuesta Observados en Navegación Aérea) será un estudio colectivo de las emociones y sentimientos, para medir su intensidad y cómo cambian en un grupo que vive un evento singular, a cargo del proyecto científico y educativo Sheilos.

Dirigido por el doctor en aprendizaje experiencial Carlos Rodríguez, se realizará con los pasajeros de un avión especial fletado por Iberia para ver el eclipse a 11.000 metros del altitud, y existe una versión para personas que estén en tierra, a través de una página web.

El objetivo es intentar dar respuestas a preguntas como si el eclipse produce un incremento espontáneo de conducta prosocial; los pasajeros del avión experimentan una distorsión temporal durante la totalidad o se produce una sincronía conductual de grupo, es decir, exclamaciones, aplausos o llanto simultáneos.

La ciencia ciudadana también ayudará a conocer la reacción de los animales, con proyectos como TriEclipse, activo durante los tres eclipses que se verán desde España entre 2026 y 2028 (los dos primeros totales y el segundo anular).

Impulsado por el productor de documentales de naturaleza Ángel García-Rojo, con experiencia en la BBC, esta iniciativa -dice a EFE- quiere convertir estos fenómenos en "un gran laboratorio al aire libre" mediante una red voluntarios.

Repartidos por la franja de totalidad y por zonas donde será parcial, grabarán el comportamiento de los animales salvajes y domésticos, antes, durante y tras el eclipse, para documentar cómo reaccionan al oscurecimiento repentino y analizar qué pueden revelar esos cambios sobre la fauna.

Los participantes deberán permanecer en un mismo lugar, al menos media hora antes, durante el eclipse y otra media hora después, registrando en vídeo cualquier cambio en aves, mamíferos, insectos e incluso plantas.

El objetivo último del proyecto, según García-Rojo, transciende el ámbito científico y pasa por acercar la naturaleza a la ciudadanía, "concienciar de que vivimos en un país especial y que tenemos que cuidar lo que tenemos alrededor".

EclipseDSM cuantificará la disminución global del brillo del cielo a lo largo de las distintas fases del eclipse, analizará el nivel de oscuridad en la totalidad y caracterizará la dinámica del crepúsculo inducido por el ocultamiento del Sol.

Los voluntarios usarán un fotómetro FreeDSM, que es un proyecto impulsado por la iniciativa Gaia4Sustainability, con la participación de la Universidad de A Coruña y la de Barcelona (UB).

Un equipamiento que los participantes han podido construirse ellos mismo siguiendo unas instrucciones o asistiendo a una serie de talleres, aunque en un número limitado también se han proporcionado ya hechos.

Cuando acabe el eclipse, los dispositivos seguirán operativos como parte de la red permanente FreeDSM, para estudiar la contaminación lumínica y la calidad del cielo nocturno. EFE

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