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Un viaje en el tiempo a través del sonido: el arte de recuperar la memoria auditiva

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Miguel Álvarez

Redondela (Pontevedra), 31 jul (EFE).- Viajar en el tiempo a través del sonido es una realidad en Sinsal, el festival de música con cartel secreto que profundiza en el arte de recuperar la esencia de la memoria auditiva a través de varias propuestas.

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Aleksander Kolkowski (Londres, 1959), afincado en Málaga desde 2022, es músico, compositor e investigador y, además, tiene en su cabeza una cuestión que hoy está de moda, que es volver al sonido que daban los soportes antiguos de grabación, como los discos de gramófono, los casetes o las cintas magnéticas, con unas características que en la actualidad se introducen digitalmente.

Su trabajo en Sinsal, en la Illa de San Simón (Redondela, Pontevedra), tiene una doble vertiente: este año ha recuperado grabaciones centenarias de música gallega junto con poemas leídos por sus autores y ha vuelto a grabar a los artistas con el primer método utilizado para registrar sonido: los cilindros de fonógrafo.

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Para la primera propuesta, "la idea era presentar archivos sonoros de música, poesía y letras de Galicia", según explica a EFE, por lo que se han hecho dos selecciones, situadas durante Sinsal en los dos extremos del archipiélago que forman San Simón y la pequeña Santo Antón.

En ambas ha situado seis bocinas antiguas de gramófono para reproducir a través de seis canales música histórica, de entre 1912 y 1941, en San Simón y poesía leída por sus autores, en Santo Antón.

Entre las primeras, la más antigua es Rebeiraña de Mondoñedo, de Manuel Dopazo en 1912, e incluye canciones gallegas grabadas por el Orfeón Donostiarra y otras obras; mientras que en el apartado de poesía están grabaciones de autores como Xela Arias o Uxío Novoneyra.

Las grabaciones estaban en archivos digitales y lo que se encontró Kolkowski tenía buena calidad, pero se había eliminado el ruido que identifica las grabaciones antiguas.

Por eso recogió los originales y los mezcló para "darle más el carácter de los gramófonos" y reproducirlos con un método "único" que ha creado personalmente y que combina las bocinas, un elemento "muy diferentes a los altavoces, porque son muy direccionales y cada una tiene unas características sonoras distintas".

"Ahora tenemos algo más rico. Es como tener una conexión con el pasado. Con las grabaciones de poesía, que son más modernas, igualmente les queda el efecto de que estás viajando al pasado a través del sonido", detalla.

Y sobre eso pide una reflexión, pues los nuevos soportes de grabación hacen "perder y ganar mucho a la vez", pues se gana calidad al tiempo que se pierde un ruido que para Kolkowski "es importante preservar" precisamente por esa "conexión con el pasado" y esa información que aporta sobre cómo se grabó, "cada uno con su carácter", y cuya importancia queda patente cuando ese efecto se introduce de forma digital en la actualidad.

El músico británico necesitó, en su momento, música original para reproducir en sus composiciones y empezó a investigar métodos antiguos de grabación.

Llegó al primero que se utilizó, en el siglo XIX, que consistía en unos cilindros de cera -antes estaban recubiertos de papel de estaño, pero la iniciativa duró poco porque se rompía- en los que se registraba el sonido para luego reproducirlo con fonógrafos mecánicos, una opción que compitió con los discos y los gramófonos, que luego ganaron y perviven, ahora en vinilo, hasta hoy.

"Es un proyecto que hacemos en la isla desde 2018. Creamos un archivo sonoro de los artistas que actúan en el festival. Los artistas vienen y graban acústicamente enfrente de una bocina y ya tenemos casi un centenar de grabaciones", desvela.

Todo queda documentado y digitalizado, pues con la grabación que queda en el cilindro de cera también se hace un archivo digital.

"Los artistas lo encuentran muy interesante. La mayoría es la primera vez que graban con esta tecnología tan pionera, que tiene ese efecto de envejecer el sonido. Captura la esencia de la voz, es mágico. Algunas cantantes cuando se escuchan luego piensan que están escuchando a una bisabuela", profundiza.

Quedan muy pocas personas en el mundo que graben con estos cilindros de cera, algunos en el Reino Unido y otros en los Estados Unidos, y durante tres días es otro de los viajes mágicos que propone Sinsal. EFE

(foto)

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