Isabel Rodríguez Ramiro
Aldea del Fresno (Madrid), 28 jul (EFE).- "Cuando ves el fuego tan de cerca, huele a infierno". Jennifer Cabrera, veterinaria de Safari Madrid, no encuentra otra forma de describir las horas en las que las llamas avanzaron hasta quedarse a apenas 300 metros del parque, mientras ella y una decena de compañeros luchaban contrarreloj para proteger a cientos de animales que no podían escapar.
PUBLICIDAD
Durante casi dos días nadie pensó en dormir. Tampoco en comer. Veterinarios, cuidadores y trabajadores pasaron cerca de 40 horas en vela, regando instalaciones, vigilando el avance del incendio y aferrándose a un cambio de viento que terminó evitando que el fuego devorara el recinto.
Todo comenzó el jueves por la tarde. Aunque el incendio declarado el día anterior en Villa del Prado parecía controlado, el director del parque decidió desalojar a los visitantes antes incluso de que llegara la orden oficial. "No le gustaba cómo pintaba", recuerda Jennifer en una entrevista con EFE. Dos horas después sonó la alerta de evacuación.
PUBLICIDAD
Los trabajadores apenas tuvieron tiempo de asegurar a todos los animales en sus recintos interiores, desplegar motobombas, extender mangueras y empapar con agua las instalaciones. Sabían que, si el fuego llegaba, no habría margen para improvisar.
Mover a los animales ni siquiera era una opción. "No puedo trasladar cuatro elefantes, cinco rinocerontes o cuatro jirafas en cuestión de horas. Solo preparar una anestesia para algunos de ellos puede llevar diez horas", explica la veterinaria.
PUBLICIDAD
Cuando las llamas comenzaron a acercarse por la ladera de la finca contigua, los bomberos instalaron una decena de camiones junto a las instalaciones de babuinos y rinocerontes. El Safari podía convertirse en un dique de contención para impedir que el incendio alcanzara el camping, una residencia de ancianos cercana y el casco urbano de Aldea del Fresno.
Pero lo más difícil fue convencer a los propios trabajadores para que abandonaran el recinto.
"Los GRS (Grupo de Reserva y Seguridad de la Guardia Civil) intentaban echarnos y ninguno se quería mover. Todos estábamos a una", recuerda Jennifer.
Solo cuando los bomberos les advirtieron de que quedarse suponía un riesgo inasumible, la mayoría accedió a salir. Dentro permanecieron únicamente el director, los veterinarios y dos cuidadores especializados en el manejo de las bombas de agua.
PUBLICIDAD
La peor noche llegó ese mismo jueves hacia las diez. El viento soplaba con fuerza y el incendio avanzaba a gran velocidad y sin detenerse. A apenas 300 metros del parque, cada minuto parecía definitivo.
"Todos estábamos llorando y cruzando los dedos", recuerda Cabrera con lágrimas en los ojos.
Entonces ocurrió lo inesperado. El viento cambió de dirección y empujó las llamas hacia una ladera contigua. El Safari se salvó por unos metros.
Cuando el frente terminó de sobrepasar las instalaciones sin alcanzarlas, los trabajadores se sentaron por primera vez en casi dos días para compartir un sándwich y respirar aliviados.
PUBLICIDAD
La tregua apenas duró unos minutos. Una llamada les avisó de que el incendio avanzaba ahora hacia Kuna Ibérica, un centro de fauna salvaje en Navas del Rey. Veterinarios y especialistas salieron inmediatamente para intentar rescatar a los animales más vulnerables.
Comenzaron a anestesiar lobos, linces y buitres negros, algunos de ellos ejemplares de enorme valor para la conservación y en peligro de extinción. Pero el fuego volvió a imponerse.
PUBLICIDAD
"Yo le gritaba a un compañero: 'Vámonos, que nos quemamos'. Ese fue el peor momento, porque sabías que, si te ibas, los animales se quedaban allí y, si no te ibas, morías quemada", cuenta desesperada Jennifer.
Mientras tanto, en Safari Madrid, quienes habían sido desalojados seguían la evolución del incendio con el corazón encogido.
Tamara, auxiliar de veterinaria, todavía recuerda la imagen de las llamas acercándose desde la finca contigua. "Lo vimos muy cerca. Teníamos mucho miedo y mucha incertidumbre", admite.
PUBLICIDAD
"Yo me despierto por las noches, en el polideportivo de Villamanta donde seguimos realojadas, por las pesadillas de ver el fuego tan cerca de mi cara", confiesa afectada Nerea, otra trabajadora del Safari.
Salvo las jirafas, que permanecieron dos días sin querer comer después de pasar más tiempo del habitual en sus recintos interiores, el resto de los animales apenas mostró signos de estrés.
PUBLICIDAD
Ahora la rutina consiste en alimentar a los animales y recorrer cada tarde la ladera próxima para apagar las brasas que siguen escondidas entre encinas centenarias.
"Ayer apagamos cuatro o cinco. Los días anteriores encontrábamos una cada cuarenta metros. Si vuelve a levantarse el viento, puede empezar otro incendio", advierte Jennifer.
Después de superar Filomena, dos inundaciones y ahora un incendio que llegó a oler "a infierno", los trabajadores del Safari hablan de alivio, pero también de orgullo. Orgullo por unos cuidadores que se negaron a abandonar a los animales hasta el último momento, y por unos bomberos y agentes forestales que evitaron que las llamas cruzaran una frontera de apenas unos cientos de metros que habría cambiado por completo el desenlace de esta historia. EFE
(vídeo) (foto)
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
La neurociencia lo confirma: esta es la razón por la que el viaje de vuelta se nos hace más corto que el de ida
Aunque ambos trayectos duren lo mismo, la mente procesa de manera distinta ambos recorridos

Última hora de los incendios, en directo: el Ministerio del Interior dejará volver a sus casas a los vecinos de ocho municipios en Madrid y cinco en Ávila desde esta tarde
Miles de personas siguen fuera de sus hogares mientras los operativos refuerzan sus esfuerzos para contener los incendios activos

Los expertos coinciden, a partir de 35 grados el ventilador no salva del calor sino todo lo contrario
El efecto refrescante depende de que el movimiento facilite la evaporación del sudor

Los notarios aclaran una de las grandes dudas tras los incendios: no se pierde la propiedad cuando se queman las escrituras de la vivienda
El Consejo General del Notariado activa un plan de asesoramiento gratuito para ayudar a los afectados por los incendios a recuperar la documentación destruida y facilitar los trámites tras la emergencia

Gerard Piqué se divierte en PortAventura con sus hijos, Milan y Sasha: así fue el esperado reencuentro de la familia en España marcado por la ausencia de Clara Chia
El exfutbolista aprovechó los días de custodia para disfrutar de una jornada de diversión, mientras Shakira se cruza con su expareja, Antonio de la Rúa


