De Miranda corta la única oreja de la tarde en la corrida de El Parralejo en Santander

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Juan Antonio Sandoval

Santander (España), 21 jul (EFE).- El diestro David de Miranda ha cortado la única oreja de la cuarta corrida del abono de la Feria de Santiago, celebrada este martes de Santander, merced a una entonada faena basada en la mano izquierda al sexto toro de la tarde.

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Fue este astado el de más duración, junto al tercero, de un encierro de El Parralejo al que le ha faltado casta y entrega, si bien ha posibilitado toreo de calidad de un Borja Jiménez que ha perdido el triunfo con la espada, y que ha dejado inédito a Alejandro Talavante con el peor lote.

El presidente no quiso atender ya de primeras la petición mayoritaria de oreja para David de Miranda en el tercero, con el que el onubense impuso, desde la cortísima distancia, su concepto vertical y toreo cadencioso ya desde los ayudados por alto de rodillas del inicio de faena, en la que hubo un cambio de mano de gran clase y una limpieza y dominio con guante de seda como tónica general, hasta que llegó una voltereta espeluznante sin más consecuencias, seguida de una estocada caída.

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Cuando parecía que agonizaba la tarde y la lidia del sexto, David de Miranda halló un pequeño filón en el pitón izquierdo de este último toro para que brotasen naturales de amplio trazo, con un tramo final de creciente conexión con el público merced a los circulares perfectamente engarzados y a unas ceñidas manoletinas. La rúbrica de un certero espadazo desembocó una solicitud de trofeo esta vez sí atendida.

Borja Jiménez se hundió en el arenal profundo que es el ruedo de Santander para enroscarse la embestida del débil y anovillado segundo -protestado de salida por un sector del público-, con el pecho volcado hacia adelante en los cites y para tirar de él hasta el final, atalonado, basculando el peso del cuerpo hacia la pierna de salida, de forma que toreó en el más puro sentido de la expresión.

Cuando se echó la muleta a la izquierda, Jiménez profundizó y ralentizó aún más su toreo, surgiendo los naturales de uno en uno por la falta de ritmo del de El Parralejo, auténticos bronces en movimiento, bellos y rotundos, enganchándole con los flecos del engaño para soltarlo más allá de la cadera, pero falló a espadas.

En el segundo de su lote la espada se volvió a llevar el triunfo tras una obra de menos a más que creció en las tres series de naturales de cite frontal y ejecución lenta y vibrante que precedieron a nuevos fallos al ejecutar la suerte suprema.

Alejandro Talavante quedó prácticamente inédito, pues tuvo que abreviar con un primer oponente sin fuerza alguna, y la embestida mortecina del cuarto apenas le permitió componer esbozos.

Seis toros de El Parralejo, de presentación desigual. El primero sin fuerza; noble con poco poder el segundo; colaborador el tercero; de embestida noble y mortecina el cuarto; noble con discontinuidad el quinto; de buen pitón izquierdo el sexto.

Alejandro Talavante: pinchazo y estocada caída (silencio); dos pinchazos, estocada contraria y descabello (silencio).

Borja Jiménez: dos pinchazos (silencio tras aviso); pinchazo, estocada tendida y tres descabellos (ovación tras dos avisos).

David de Miranda: estocada caída (vuelta al ruedo tras petición); estocada (oreja tras aviso). Al finalizar la lidia del sexto toro fue atendido en la enfermería de un "traumatismo cervical cerrado con afectación de la movilidad del cuello, pendiente de pruebas radiológicas", según el parte médico.

Plaza de Cuatro Caminos. Cuarta de abono de la Feria de Santiago de Santander. Dos tercios de entrada. EFE

jas/jlp

(foto)

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