Escribir todo el 'Quijote' en caligrafía gótica, una ardua labor de seis años y medio

Guardar
Google icon

Salvador Ruiz

Vélez-Málaga (Málaga), 14 jul (EFE).- Hasta 2,1 millones de caracteres en caligrafía gótica adaptada conforman un voluminoso libro que transcribe así el 'Quijote', la conocida novela de Miguel de Cervantes, un arduo trabajo manuscrito de un profesor de Dibujo ya jubilado que ha empleado seis años, siete meses y 23 días.

PUBLICIDAD

La obra pesará cerca de 20 kilogramos, en su elaboración usó una decena de plumas creadas por él mismo para escribirla y cuenta con ilustraciones de medio centenar de artistas de la comarca malagueña de la Axarquía.

Este autor, que atesora entre los 4.000 libros de su biblioteca personal unos 300 ejemplares del 'Quijote', desea donar la obra creada a su ciudad, con la condición de que ni se venda ni se efectúen reproducciones.

PUBLICIDAD

Manuel Marín Navarro, de Vélez-Málaga, que se presenta como 'el calígrafo del Quijote', dedicó siete u ocho horas diarias durante años a escribir con tinta china 'El Quixote Axárquico', como lo ha bautizado.

En una entrevista con EFE, admite que el reto conseguido se puede considerar "una locura", a lo que añade que "Don Quijote es otra locura".

Hay pasajes de esta popular obra cervantina del siglo XVII que se sabe casi de memoria y disfrutó reproduciendo, con su artística letra, 344.000 palabras en 1.305 grandes páginas, aunque confiesa que durante el largo tiempo transcurrido para culminar este trabajo, en el que llegó a enfermar del coronavirus, a veces pensaba que "era interminable".

Calcula que por el tiempo de dedicación, el libro podría cuantificarse "alrededor del millón de euros si se contara el trabajo de seis años y pico a ocho horas diarias".

Su elaboración ha seguido todo un ritual: "Pongo música del XVII, me meto dentro del personaje, leo primero el capítulo, me hago la idea y después empiezo a escribir. He disfrutado una barbaridad".

A la clásica pregunta de si se ha leído el 'Quijote', responde en su caso con contundencia: "Me lo he comido y bebido, lo he olido".

Vislumbra expuesta su "obra única" en el Museo de Vélez-Málaga (MVVEL), ubicado en el antiguo Hospital San Juan Dios, aunque aún debe decidirlo el Ayuntamiento de esta ciudad, en la que precisamente Miguel de Cervantes estuvo en 1594 al menos dos veces como recaudador de impuestos para el rey Felipe II.

"El 'Quijote' muestra la importancia de tener sueños, aunque parezcan imposibles y nos tachen de loco", señala este apasionado de los libros, entre ellos del 'Quijote', y del arte de la caligrafía: "Me gustan esas dos cosas y las he aunado".

Este ingeniero en Estructuras, que se hizo profesor de Dibujo, busca quien pueda encuadernar su creación, lo que no es fácil dada las grandes dimensiones: requerirá "una piel de vaca completa" para las tapas.

Quiere encargar un facsímil para él y entregar el original al Consistorio de su ciudad y explica que con la denominación de la obra quiso homenajear la primera edición del 'Quijote', que se escribió con 'x', 'Quixote', y lo ha unido a su comarca, la Axarquía.

Mil quinientos caracteres por página y 85 cuadernillos son otros datos de esta obra, en la que tuvo que dedicar algo más de diez minutos a cada línea y una jornada de trabajo por página, aunque en la primera tardó una semana, lo que le llevó a buscar soluciones para agilizar el proceso. Cuando se equivoca, raspa la tinta con una cuchilla y reescribe.

Conserva hasta la tela con la que limpiaba la tinta de las plumas para las guardas del libro en las tapas y el resultado que conforman esas manchas lo define como "arte abstracto, expresionismo abstracto".

Entre su colección de libros del 'Quijote' destaca el más caro, que ronda los 6.000 euros, o el más curioso: 'El 'Quijote' en miniatura', que "hay que verlo con una lupa y está escrito entero en una sola hoja".

Defiende que hay que leer el 'Quijote' porque "habla de todo, del amor, la humildad, la fidelidad, el arte, la pobreza, la riqueza".

Marín destaca que muchos artistas quisieron ilustrar el 'Quijote' y menciona a Picasso o Dalí, pero también a Mingote o a un pintor sevillano que dibujó 3.000 láminas en 1905.

"Cuando no sabíamos leer, abríamos un libro y si tenía dibujos nos gustaba; si no, no. El primer libro que vi de dibujos fue un 'Quijote': no sabía leerlo, pero me sabía casi todas las ilustraciones", recuerda de su infancia.

Ahora, con 70 años, tiene el afán de transmitir el conocimiento sobre la escritura que practica a su nieto de 4 años y medio mientras recuerda el origen del término caligrafía: "belleza del trazo". EFE

(Foto) (Vídeo)

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD