Patrimonio de la alta montaña

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Pau (Francia), 8 jul (EFE).- Seis días después de comenzar al borde del mar, en Barcelona, el Tour descubre la alta montaña, con una subida al Tourmalet, a 2.115 metros, patrimonio del ciclismo, antes de finalizar en el inédito Gavarnie-Gèdre, lugar clasificado como patrimonio de la Unesco por su belleza natural.

Los 186,2 kilómetros entre este último puerto de segunda categoría y la salida en Pau son un constante homenaje a los Pirineos, que se despiden con esta sucesión de cinco puertos.

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La jornada tendrá una doble lectura: la ciclista, con terreno suficiente para la batalla, pero también la de carta postal, porque los paisajes prometen ser inolvidables para los espectadores.

Sobre todo el final, situado en un anfiteatro natural escavado por un glaciar, cortado en su mitad por la cascada de Roland como si el mítico caballero hubiera cortado de un espadazo la montaña.

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Una belleza y particularidad que llevaron a incluirle en 1997 en la lista del patçimonio mundial de la Unesco, por sus valores naturales y la riqueza de su paisaje cultural.

Antes admirar su belleza, el pelotón atravesará otros dos monumentos: el col de Aspin, el segundo que más veces ha ascendido el Tour, 77, veces, solo superado por el Tourmalet con 86 travesías, lo que les llevan de lleno a la leyenda de la carrera.

Si la parte de patrimonio es difícil de igualar, la parte deportiva ofrece también ingredientes para nutrir una jornada de alto voltaje, aunque la distancia que separa la cima del Tourmalet y las características del último puerto atenúan un tanto la dinamita.

Con una clasificación general en la que los pretendientes a la victoria final están a casi 8 minutos del líder, el noruego Torstein Traeen, que no figura entre los pretendientes, la cita reina de los Pirineos puede quedar relegada a un segundo plano.

El cruce de espadas entre el esloveno Tadej Pogacar, que no peleó por guardar el amarillo este martes, y el danés Jonas Vingegaard, que lo vistió dos días en Barcelona tiene todavía muchos kilómetros por delante, lo que abre la puerta a una tregua que puede beneficiar a una nueva fuga, esta vez de más altos vuelos.

Superar los 4.100 metros de desnivel de la etapa comienza con una parte casi llana que se rompe a partir del kilómetro 50, para ascender dos pequeñas dificultades de cuarta y tercera categoría. Un segundo tramo rodador llevará al pelotón al pie del Aspin y sus 12 kilómetros al 6,5 % de desnivel medio.

Tras su descenso técnico, sin solución de continuidad, comienza la subida al Tourmalet por su vertiente más tendida, la de La Mongie, 17,1 kilómetros al 7,3 % de pendiente, primer puerto de categoría especial de la edición, primer paso por encima de los 2.000 metros.

Alta montaña en estado puro cuya cima, el homenaje a Jacques Godet, uno de los fundadores de la carrera, se sitúa a casi 40 kilómetros de la meta.

Demasiado lejana para aventuras entre los favoritos, aunque en los tiempos que corren todo está permitido en el mundo del ciclismo.

El resto de la jornada no ofrece mucho reposo. Otro descenso rápido hasta Luz Saint-Saveur para encarar la inédita subida a Gavarnie-Gède.

La belleza del lugar dejará en un segundo plano un puerto de segunda categoría, más bien tendido, 18,7 kilómetros al 3,7 % de desnivel, que no ofrece un terreno propio para grandes ataques, pero sí para una batalla entre aventureros que persigan la victoria de etapa.

- Etapa 6: Pau - Gavarnie-Gèdre, 186,2 kilómetros

Salida: 12.40 horas (10.40 GMT)

Llegada prevista: 17.46 (15.46 GMT)

.Montaña:

Cota de Loucrup (4a), a 135,3 de meta

Cota de Mauvezin (3a), a 108,9

Col de Aspin (1a, 12 km al 6,5 %), a 68,1

Tourmalet (E, 17,1 km al 7,3 %)

Gavarnie-Gèdre (2a), en meta. EFE

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