Abogados de familia alertan de que el atasco judicial desemboca en violencia machista

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Almería, 2 jul (EFE).- La lentitud de la justicia y el colapso que sufren los juzgados están provocando que las rupturas familiares de alta conflictividad desemboquen en episodios de violencia machista, al obligar a las parejas a mantener una convivencia forzada que perjudica gravemente a los menores.

Así lo ha advertido este jueves en Almería la presidenta de la Asociación Española de Abogados de Familia (AEAFA), Dolores López-Muelas, durante la inauguración de las Jornadas de Derecho de Familia, organizadas por la AEAFA y el Colegio de la Abogacía de Almería.

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López-Muelas ha alertado del "atasco muy grande" que padece la jurisdicción, y ha aseverado que la falta de una respuesta judicial rápida y eficaz aboca a las familias a prolongar su vida bajo el mismo techo ante la imposibilidad económica de duplicar gastos como hipotecas o alquileres.

"Nadie se quiere marchar del domicilio", ha señalado la abogada, lo que deriva inexorablemente en un incremento de insultos, vejaciones y amenazas. "Al final desembocamos en temas de violencia de género", ha sentenciado ante el auditorio.

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La máxima representante de los letrados especializados ha desvelado unas cifras "alarmantes" extraídas del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ): en la actualidad, existen unos 17.000 procesos de familia completamente paralizados en los despachos de España, a la espera de poder ser interpuestos en los tribunales.

Esta anomalía, según ha dicho la letrada, ha provocado un desplome inédito del 25 % en la presentación de demandas de divorcio contencioso y del 22 % en las rupturas litigiosas de parejas de hecho con hijos.

López-Muelas ha insistido en que este drástico descenso no obedece a un clima de paz social ni a un aumento de los pactos, ya que las demandas de mutuo acuerdo han caído un 3 %. La causa real es un "efecto embudo" originado por las nuevas trabas burocráticas y la imposición de los medios adecuados de resolución de controversias (MASC) como un requisito previo e indispensable para acudir a los tribunales.

En la práctica, ha denunciado, estas medidas obligatorias favorecen de manera exclusiva al "progenitor incumplidor", quien se refugia en la normativa procesal para alargar los plazos y eludir obligaciones básicas, como el pago de las pensiones alimenticias o la autorización de tratamientos médicos urgentes.

Los principales perjudicados por este bloqueo institucional son los niños y adolescentes. Las relaciones "muy enconadas" que se ven forzadas a compartir espacio físico generan un destructivo conflicto de lealtades y una exposición continua a la hostilidad intrafamiliar.

A este escenario se suma la saturación de los juzgados de violencia sobre la mujer, que asumen cada vez más competencias transversales —como agresiones sexuales o sustracciones internacionales—, mermando su capacidad de respuesta inmediata.

Frente a esta situación de absoluta indefensión, la AEAFA ha trasladado el problema al Congreso de los Diputados, donde impulsa una proposición de ley destinada a modificar el articulado actual y garantizar el acceso directo a la Justicia. La iniciativa ya recaba el apoyo de múltiples grupos parlamentarios de distinto signo político.

"La lentitud de la justicia la paga el ciudadano", ha concluido López-Muelas, exigiendo dotaciones materiales reales para proteger los intereses de la infancia de forma autónoma. EFE

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