Una conducta de murciélagos, documentada en un cuadro 400 años antes que la ciencia

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Huelva, 1 jul (EFE).- Un estudio liderado por la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) aporta nuevas evidencias de que la caza de aves paseriformes por parte de los murciélagos nóctulos ya era conocida en el siglo XVII, 400 años antes de que la ciencia lograra demostrarlo.

La investigación analiza la obra 'Air' del pintor flamenco Jan Brueghel el Viejo, en la que aparece representado un murciélago sujetando un pequeño pájaro en la boca, ha informado la EBD-CSIC en un comunicado.

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No ha sido hasta fechas muy recientes cuando la ciencia ha logrado demostrar de forma concluyente que algunos murciélagos europeos se alimentan regularmente de aves migratorias.

Las primeras evidencias sólidas de este comportamiento apenas tienen dos décadas y fueron obtenidas mediante análisis de heces, seguimiento de movimientos y técnicas moleculares.

Uno de los avances más importantes en este campo se publicó el pasado octubre, cuando un equipo científico liderado por la EBD-CSIC logró demostrar que el nóctulo grande, el murciélago más grande de Europa, podía cazar y consumir aves en pleno vuelo.

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El equipo registró por primera vez el sonido de un individuo cazando y depredando un petirrojo europeo en el aire en Doñana, lo que constituía la primera evidencia directa de este comportamiento de caza.

Ahora, este nuevo estudio descubre una sorprendente pista histórica en la pintura Air, realizada en 1611 por Jan Brueghel el Viejo y conservada en el Museo de Bellas Artes de Lyon.

En esta obra aparecen representadas más de 60 especies de aves y al menos tres especies de murciélagos. Entre ellas aparece un nóctulo claramente identificable -muy probablemente un nóctulo gigante (Nyctalus lasiopterus))- portando un ave paseriforme en la boca.

Aunque la escena no coincide exactamente con el conocimiento actual sobre cómo estos murciélagos capturan a sus presas, los autores consideran que la representación demuestra que el artista conocía este comportamiento depredador siglos antes de que fuera documentado por la ciencia.

"El cuadro sugiere que ciertos conocimientos sobre la historia natural podían formar parte de la cultura visual y observacional de la época, incluso aunque nunca llegaran a recogerse formalmente en la literatura científica", ha señalado Pedro Romero, investigador de la EBD-CSIC.

Más allá del hallazgo sobre los murciélagos, el estudio pone de manifiesto el valor científico de las obras de arte históricas como fuente de información sobre biodiversidad y comportamiento animal. La digitalización de colecciones artísticas y el análisis detallado de pinturas antiguas permiten recuperar observaciones sobre la biodiversidad realizadas siglos antes del desarrollo de la ciencia moderna.

Según el equipo científico, este trabajo demuestra que el arte puede complementar la investigación científica contemporánea y aportar información inesperada sobre la historia natural del pasado. EFE

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