La etapa de Willy Hernangómez en el Barça: crónica de una decepción

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Xavier Serrano

Barcelona, 1 jul (EFE).- El pívot español Willy Hernangómez y el Barça han separado este miércoles oficialmente sus caminos, tres años después de un fichaje anunciado como estelar y que ha resultado decepcionante para ambas partes.

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El interior madrileño recaló en el Palau Blaugrana después de siete años en la NBA, con un papel más bien secundario, pero con el cartel de 'MVP' del Eurobasket que España ganó en 2022. Y se le firmó un contrato a la altura de los mejores jugadores del continente, de 12,5 millones de euros brutos por tres cursos, sin que el Real Madrid, el club que tenía sus derechos, igualara la oferta.

Hernangómez llegó al Barça en un momento convulso tras la abrupta salida de Nikola Mirotic, Cory Higgins y Sarunas Jasikevicius en junio de 2023, días después de ganar el último título liguero de la sección. Un 'shock' para la afición azulgrana, enganchada a un equipo que había vuelto a competir por todos los títulos y había conectado con la grada.

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En este contexto, el club necesitaba dar un golpe de efecto y ese, ante la negativa 'in extremis' del escolta Kevin Punter, que parecía atado y pospuso un año su llegada, fue Willy.

Cargó el pívot con el peso de las expectativas y las suspicacias de un nuevo proyecto que debía apoyarse sobre un bloque español, completado por Joel Parra y Darío Brizuela, y dirigido por el técnico debutante Roger Grimau.

En paralelo, el Barça, condicionado por el 'fair play' del fútbol, redujo la masa salarial de 39,4 millones de euros en 2021 a 28,75 el curso pasado, mientras los rivales directos subían las nóminas. El club catalán perdió competitividad, reclutó jugadores más veteranos y, cuando se acumularon las lesiones, no fichó.

Y en esta situación de escasez, el elevado salario de Hernangómez le exigía, a ojos de la inmensa mayoría del Palau, un rendimiento que nunca llegó. De hecho, su tiempo e impacto sobre la pista menguó sin que ninguno de los tres técnicos que le dirigieron en sus tres años en el Barça (Grimau, Joan Peñarroya y Xavi Pascual) -otro síntoma de la inestabilidad de la sección- pudieran corregirlo.

Públicamente, su imagen quedó dañada cuando trascendió que había cuestionado la autoridad de Grimau, entonces en la cuerda floja por los malos resultados, durante un partido contra el Mónaco.

Su primer curso fue el mejor en términos estadísticos: 11 puntos y 4,8 rebotes en 16:14 minutos en la Euroliga, siendo el octavo jugador más usado, y 12,2 puntos y 6,2 rebotes en la Liga Endesa en 18:39 minutos, el sexto en participación.

A la temporada siguiente, bajó a 8,2 puntos y 4,1 rebotes en 15:50 minutos en la Euroliga y 8 puntos y 5,2 rebotes en 16:17 minutos en la Liga Endesa. Y esta temporada ha caído a 5,6 puntos y 3,8 rebotes en 13:32 minutos en la Euroliga y 7,7 puntos y 3,9 rebotes en 14:39 minutos en la Liga Endesa.

Sin embargo, Willy se contagió por el efectivo revitalizante que siguió a la llegada de Xavi Pascul, con 21 victorias en 25 partidos. El pívot jugó sus mejores minutos en diciembre, con una media de 14,3 puntos y 5,8 rebotes en 21:28 minutos en la Liga Endesa.

Una efervescencia que se diluyó hasta alcanzar su punto más bajo en las eliminatorias de la Liga Endesa. El internacional español se vio superado en la rotación por Youssoupha Fall, relegado al papel residual de tercer pívot, reducido a 7:45 minutos por partido, en los que firmó 3,5 puntos y 2,6 rebotes.

Señalado por sus limitaciones defensivas, falto de confianza y sin espacio para explotar con continuidad sus virtudes en ataque, Hernangómez deja el Barça con 32 años sin el cartel de estrella que cargaba cuando llegó. Y el club catalán, después de tres años en blanco, afrontará este verano una profunda renovación en busca de nuevos referentes. EFE

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