Irene Cuevas, autora de 'Animal Print': "Hablar con tu padre es como hablar con el jefe"

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David Álvarez

Barcelona, 26 jun (EFE).- La madrileña Irene Cuevas acaba de publicar 'Animal Print', una sucesión de cuentos que conforman una novela en la que revisa la adolescencia en clave 'queer' y disfraza de animales muchos problemas que acechan, como los generacionales, que resume en que "hablar con tu padre es como hablar con el jefe".

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Cuevas hace que, a veces, el personaje que narra en primera persona parezca otro en los diálogos y explica en una entrevista con EFE que ello responde al "desdoblamiento" que se produce a esa edad cuando se conversa con los progenitores.

"Cuando hablas con tus padres te muestras más niña", indica antes de repasar una época de su vida que, al quedarse atrás y dar paso a la universidad, la llevó a las aulas de la Facultad de Derecho.

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Reconoce que la elección de la carrera vino forzada por la nota de corte y recuerda el momento previo de la selectividad, una prueba que no entiende y que considera que exige a los alumnos "que, en un mes, tengan que estudiarse todo lo que han estado trabajando durante años".

"A mí me fue fatal", admite antes de puntualizar que después se recompuso y estudió "cosas literarias" tanto en la Universidad Complutense como en la Escuela de Escritores.

'Animal Print', editado por Reservoir Books, nació en aquel momento de inmersión en las letras y, a lo largo de seis años, se ha desarrollado hasta convertirse en una segunda novela tras 'Un momento de ternura y de piedad', obra que mereció elogios del mismísimo Pedro Almodóvar.

En este nuevo libro, analiza bajo ese prisma de la adolescencia asuntos como el del rechazo del grupo y propone que "un grupo puede ser acogedor o todo lo contrario".

"En las páginas aparece mucho la figura de los amigos y amigas, pero también aparecen los 'bullers', los que te expulsan", precisa sin encasillar la obra en la autoficción, pero reconociendo que contiene "mucha violencia y mucha rabia".

Esa última afirmación no impide que Irene Cuevas defienda que 'Animal Print' es "ficción absoluta, son fantasías, aunque se puede hacer autoficción con las fantasías".

"Son experiencias de mi vida que llevo a lo fantasioso, así que el libro es más ficción que auto, aunque los sentimientos de todos los personajes son los que yo he vivido, con lo que el sentimiento es autobiográfico, pero los escenarios y las tramas no lo son", detalla.

Nunca tuvo por ejemplo una conversación con su padre como aparece en el relato, que resume en "un compendio de experiencias", suyas y de gente que conoce.

Después de diferentes voces que aparecen, todas femeninas, la última es masculina, algo que la autora vincula a que "la protagonista se ha transformado en otra cosa".

Cuevas habla con humor del capítulo titulado 'si.re.ni.to', que la retrotrae a esa etapa adolescente en la que, entre otras cosas, compitió en la disciplina de natación.

"Yo era una lesbiana dentro de ese mundo y vi que, para una persona gay, era complicado, porque es un ambiente muy masculino y la natación es muy aislada, todos son competencia", explica.

De su escritura, desvela que trabaja "a brújula", sin saber nunca de inicio más que el título de cada cuento y dejando que la imaginación le lance ideas que va hilvanando.

"No sé por dónde irá la historia, pero los que escribimos así nos lo pasamos bien, porque te vas sorprendiendo tú y sorprendes después al lector", añade.

Al término de la entrevista sobre una novela que habla de su pasado adolescente, Irene Cuevas se confiesa como "una persona nostálgica sin querer serlo, ojalá no existiera tanto ese sentimiento y se viviera más el presente". EFE

(foto)

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