Actividades sociales, lúdicas y musicales pueden acelerar la recuperación tras un ictus

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Tarragona, 26 jun (EFE).- Los entornos estimulantes podrían acelerar la recuperación tras un ictus, según un ensayo clínico con la participación de la Universitat Rovira i Virgili (URV), que evalúa si incorporar actividades sociales, lúdicas y musicales a la rehabilitación mejora la recuperación funcional, cognitiva y emocional de los pacientes.

Las primeras semanas tras un ictus son un periodo crítico para la recuperación del cerebro y, con esta premisa, un equipo investigador del Hospital del Mar, la EUIT Centre Universitari y la URV estudia si crear entornos más estimulantes durante la hospitalización puede ayudar a los pacientes a recuperarse mejor.

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Para comprobarlo, han puesto en marcha el ensayo clínico RehArt, que analiza el impacto de incorporar actividades sociales, lúdicas y musicales al programa convencional de rehabilitación.

El proyecto se desarrolla en la Unidad de Rehabilitación Neurológica del Centre Esperança de Barcelona, donde se ha habilitado el primer entorno enriquecido de estas características en España.

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Según los investigadores, este enfoque complementa las terapias habituales, pero en ningún caso las sustituye.

"El objetivo es ofrecer a los pacientes oportunidades para participar en actividades significativas fuera de las horas de terapia y promover una forma más activa, participativa y estimulante de entender la rehabilitación", explica la coordinadora del Grupo de Investigación OCCARE de la EUIT Centre Universitari e investigadora principal del proyecto, Jennifer Grau Sánchez.

El entorno enriquecido está concebido para que los pacientes puedan seguir desarrollando actividades relacionadas con sus intereses y aficiones en compañía durante el ingreso hospitalario.

El espacio dispone de libros, revistas, juegos de mesa, material artístico, música, audiolibros, tabletas electrónicas y recursos para actividades de jardinería de interior. También se fomenta la participación de familiares y cuidadores, que pueden aportar materiales relacionados con las aficiones e intereses de los pacientes.

El diseño del espacio se llevó a cabo mediante un proceso participativo en el que intervinieron más de un centenar de personas, entre pacientes, familiares y profesionales sanitarios, y el objetivo era crear un entorno que se alejara de la imagen tradicional del hospital y favoreciera la motivación, la autonomía y la sensación de normalidad durante el proceso de recuperación.

Los participantes asisten a sesiones grupales de noventa minutos, cinco días a la semana, guiadas por una terapeuta ocupacional. Las actividades se personalizan en función de los intereses de los participantes e incluyen una atención especial a la música, un ámbito que estudios previos han relacionado con beneficios en la recuperación neurológica. EFE

dpj/pll/aam

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