Guillermo Cabellos
Barcelona, 18 jun (EFE).- La Fira Gran Via de L'Hospitalet ha vivido este jueves un hecho insólito: Sónar ha abierto su nueva edición ahí, sin pasar antes por Fira Montjuïc, sede del Día desde 2013, por lo que las primeras horas del 33.º festival han ocurrido íntegramente en un gran pabellón en el que ha reinado la irreverencia de la valenciana Metrika.
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Este cambio, forzado por las obras que pretenden poner la montaña barcelonesa a punto para el centenario de la Exposición Internacional de 1929, ha roto con una de las tradiciones del ciclo: desde mediodía hasta el anochecer, la música electrónica y un buen puñado de propuestas inclasificables tomaban el centro de la ciudad, mientras que la noche quedaba reservada para la fiesta tecno.
"La verdad es que tenemos muy buena respuesta de momento, no solo en la venta de entradas, sino también en las sensaciones, en las caras de la gente cuando entra y ves cómo reacciona", ha comentado a las pocas horas de abrir las puertas Miquel Trullols, responsable de comunicación del festival.
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Eso mismo han demostrado los cientos de fieles que se han dejado caer por el SónarPark cuando el sol seguía en alto para ver a Metrika, cantante valenciana que lleva la grosería por bandera, que ha comenzado su show con 'Las plásticas' y ese "Me encantan las plásticas que no pueden ni mover la cara, shout-out Carmen Lomana" que ha servido de lanzador para cerca de una decena de temas del mismo tono.
Con 'Olor a perfume caro y tabaco', la 'madre fundadora' ha comenzado a cimentar una actuación llena de irreverencia y descaro, de esas que llegan a los festivales después de peinar todas las salas pequeñas del país y regalar alguna que otra salida de tono en Instagram.
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Con el autotune activado incluso en los escasos y escuetos parlamentos y un cuerpo de cuatro bailarinas perfectamente acoplado a sus movimientos, Metrika ha entonado como preámbulo de todo 'Perra' y 'Conejita playboy'.
El show, un despliegue de reguetón y dembow maquinero, firma de su Castellón natal, ha llevado a Thais Amores a cantar 'Una bimbo por Madrid' y el "zorra final boss, minifalda y gonorrea" del estribillo y la victoriosa 'El taser de mamá'.
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El "besito en el toto" que Metrika reclama en 'Lip Combo' y el "palmo de falda" que lleva en 'Humedad Valenciana', muestra del tono constante del concierto, han dado paso a un final de perreo en alto comandado por 'Ya t has corrido?' y 'Virgen putita', antes de levantar al Sónar con 'Toto de loca', buque insignia de la artista que acumula más de 15 millones de reproducciones en Spotify, y 'Diva del infierno', uno de los pocos cortes algo melódicos de su repertorio, para despedirse de la Fira Gran Via con un lapidario "me voy a fumar un cigarro".
Antes, en ese mismo escenario, la identidad virtual de La Sofy, Sims y memes como telón de fondo, pinchaba su mezcla de trap, reguetón y dembow, en una sesión que bien podría levantar una noche de Razzmatazz o Salamandra, salas en las que reside.
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A su vez, abriendo el festival a primera hora, los más ansiosos se agolpaban en la mitad con sombra del SónarVillage, donde Loli Zazou, DJ argentina que reside a caballo de Barcelona y París, ofrecía su particular visión del club diurno en un show inspirado entre los ritmos latinos y el orgullo queer.
La noche seguirá en Fira Gran Via con los 50 años de la primera actuación de Cabaret Voltaire, los sets bailables de Kettama y la sesión infinita del holandés Speedy J. EFE
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(foto) (vídeo)
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