Bilbao, 18 jun (EFE).- Son investigadores que han diseñado terapias que revolucionan el tratamiento del cáncer, descubierto el 'ángulo mágico' que permite controlar el comportamiento de nuevos materiales o creado el algoritmo que protege la seguridad de los dispositivos electrónicos y las conexiones digitales de todo el mundo, y hoy han reivindicado el poder transformador del conocimiento, de la evidencia y de las artes.
La ceremonia de entrega de los XVIII Premios Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA ha rendido este jueves homenaje a diez personalidades y dos instituciones que se han situado a la vanguardia de la investigación científica y de la creación artística, y los galardonados -expertos en áreas como la física cuántica, la biomedicina, la criptografía y la economía- han subrayado durante sus intervenciones cómo sus hallazgos están transformando la ciencia y la tecnología.
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Ha sido en el Palacio Euskalduna de Bilbao, donde la ceremonia de los Premios Fronteras del Conocimiento ha reunido a todos los galardonados en un evento al que han asistido el lehendakari, Imanol Pradales, el presidente de la Fundación BBVA, Carlos Torres, el alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, o la presidenta del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Eloísa del Pino, que han valorado la curiosidad frente al conformismo y la evidencia frente a la desinformación.
Los galardonados han repasado algunos de los avances revolucionarios que han merecido el reconocimiento en esta edición, desde la creación de materiales inteligentes, terapias contra el cáncer, las repercusiones del cambio climático en los océanos o la protección de las conexiones digitales, y han subrayado la importancia de la investigación básica, de la colaboración interdisciplinar, del rigor empírico y de la expresión artística para expandir los límites del saber y el bienestar social.
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Imanol Pradales ha celebrado cómo el trabajo de los galardonados ha contribuido al progreso de la humanidad, y cómo sus hallazgos propician un mundo "más cohesionado y mejor dotado para afrontar los retos del futuro", y ha apelado a la ciencia, a la filosofía y a las artes como los pilares sobre los que se debe sustentar el humanismo y un modelo de sociedad que ponga a las personas en el centro.
"Los avances científicos solo se traducen en progreso cuando están al servicio de la persona y de la dignidad humana; de la paz, y no de la dominación; de la democracia, y no del autoritarismo; del bien común, y no de la lógica mercantilista", ha manifestado el lehendakari, y ha valorado que ese es el compromiso y el espíritu que encarnan los premiados.
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Carlos Torres ha defendido la ciencia frente a las tensiones geopolíticas, los desafíos medioambientales, la polarización social o la expansión de corrientes de desinformación; ha antepuesto la curiosidad frente al conformismo, el rigor frente a la simplificación, la evidencia frente al prejuicio y la cooperación frente a la fragmentación; y ha reivindicado la creatividad como fuerza capaz de abrir nuevas posibilidades para el futuro.
Eloísa del Pino ha señalado la curiosidad como motor de la ciencia, y ha rechazado la cultura de la inmediatez que privilegia las respuestas rápidas sobre la investigación pausada y el riesgo para la capacidad de pensar que puede suponer la inteligencia artificial "si no nos educamos en su uso", o las experiencias de "censura y estrangulamiento financiero de la ciencia" que se están registrando.
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En el ámbito de las ciencias y la tecnología, los galardonados incluyen a Allan MacDonald y Pablo Jarillo-Herrero en Ciencias Básicas por sus descubrimientos sobre el "ángulo mágico" que permite transformar el comportamiento de nuevos materiales.
En Biología y Biomedicina, Carl June y Michel Sadelain fueron premiados por revolucionar el tratamiento del cáncer mediante la inmunoterapia basada en la modificación genética de las células; en la categoría de Tecnologías de la Información y la Comunicación, Joan Daemen y Vincent Rijmen fueron reconocidos por diseñar el sistema de criptografía que protege desde hace 25 años las conexiones digitales y dispositivos electrónicos a nivel mundial .
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El premio de Cambio Climático y Ciencias del Medio Ambiente recayó en Carl Wunsch por sus investigaciones sobre cómo el calentamiento global impacta en los océanos del planeta; en Economía, Finanzas y Gestión de Empresas, Charles Manski fue galardonado por incorporar el concepto de incertidumbre en la investigación económica y aplicarlo a las políticas públicas.
Asimismo, en Ciencias Sociales, se reconoció conjuntamente al Instituto de Investigación Social (Universidad de Míchigan) y al Centro Nacional de Investigación de Opinión (Universidad de Chicago) por ser referentes globales en la ciencia social basada en datos confiables para el interés público.
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En el terreno del pensamiento y las artes, el galardón de Humanidades recayó en Nancy Cartwright por fortalecer la racionalidad científica desde la filosofía y ayudar a fundamentar políticas públicas basadas en la evidencia, y en la categoría de Música y Ópera, la compositora surcoreana Unsuk Chin fue premiada por su virtuosismo innovador, su imaginación sonora única y por crear una voz propia de gran impacto en la música contemporánea.
El físico español Pablo Jarillo, pionero junto a Allan MacDonald de un nuevo campo de la ciencia -la 'twistrónica', que permite transformar y controlar el comportamiento de nuevos materiales- ha reivindicado durante su intervención la importancia de la investigación en ciencia básica.
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“La ciencia básica rara vez tiene aplicaciones inmediatas, pero la historia demuestra que el conocimiento profundo y los cambios paradigmáticos que genera suelen llevar a revoluciones tecnológicas transformadoras, con importantes consecuencias sociales y económicas para la humanidad", ha dicho. EFE
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