Irene Dalmases
Barcelona, 13 jun (EFE).- Periodista, poeta, el escritor ruso Artem Mozgavoy debuta en la narrativa con 'Primavera a Sibèria', una historia de amor homosexual basada en su propia circunstancia vital, cuando se enamoró de un compañero de clase, hijo de agentes del antiguo KGB, en la Siberia Central, cuando ambos eran adolescentes.
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En una entrevista con EFE, Mozgavoy, que abandonó su país en 2011 cuando Rusia "empezó a legalizar la persecución de las personas homosexuales", ha explicado que el protagonista de la novela, que acaba de publicar en catalán Comanegra, es un chico llamado Alexei, que tiene mucho que ver con él, igual que sus progenitores y su abuela tienen concomitancias con los suyos y con todo lo que vivió y sucedió.
"Todo lo que relato es verdad y es mi historia, pero hacerlo como una novela creo que abre la posibilidad a que más personas puedan reconocerse en los hechos que ocurren", ha indicado.
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Nacido, como el protagonista de su obra, en el año 1985 en una ciudad de Siberia, Artem Mozgavoy reside actualmente en Bruselas con su marido rumano, con quien se casó el pasado verano, sin obviar que se siente feliz de poder pasear con él de la mano "sin que ocurra nada".
No rehuye que en los países de la Europa Occidental también hay problemas y episodios "lamentables" con ataques a homosexuales "pero en Bruselas o Barcelona me siento empoderado, siento que soy libre".
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El relato transcurre en los años finales del siglo XX, cuando se desmorona la Unión Soviética, y a principios del siglo XXI, cuando Vladímir Putin accede al poder.
"Si bien es verdad que desde el colapso de la Unión Soviética hasta la llegada de Putin fue un momento muy caótico para los rusos, incluso con mucha violencia, también lo es que vivíamos con la esperanza de un mundo mejor, mirábamos hacia Europa y a América y pensábamos que algún día estaríamos como ellos", argumenta.
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A su juicio, él representa a la primera generación libre en el aspecto de su orientación sexual, porque Boris Yeltsin acabó con la ley que castigaba a las personas homosexuales.
Sin embargo, al poco de ser nombrado Putin presidente "esto cambió" e incluso, desde hace unas semanas, "se vuelve a hablar de que la homosexualidad debería ser tratada como una discapacidad, lo que abre la posibilidad a que haya terapias de conversión, con mucha gente apoyándolo".
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Aunque le duele reconocerlo, familiares suyos como su adorada abuela, "que era una mujer angelical", o su tío, "un hombre agradable al que quiero, también tienen opiniones monstruosas sobre eso".
El escritor rememora cuando abandonó su país, dejando atrás la gélida Siberia y a sus allegados, y vivió en seis países diferentes, entre ellos Israel y Estados Unidos, hasta pasar un "examen muy difícil" en Luxemburgo, que le permitió obtener el pasaporte de aquel país y vivir ahora en Bruselas.
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Desde la distancia, hijo único, en contacto con su familia, Mozgavoy ve muy difícil que haya un cambio político en su país y cree que la única solución "pasaría por una intervención extranjera".
"Siento mucho tener que decir algo así -reconoce- pero entendí muy bien a las personas que hace poco en Venezuela o en Irán celebraron el ataque a sus respectivos países por parte de un país occidental".
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Ganador del Bo Houston Prize 2024, dotado con 2.000 dólares y destinado a escritores comprometidos, Artem Mozgovoy ha escrito en inglés 'Living no lie', un diario entre 2021 y 2024 cuyos beneficios dona para apoyar a los refugiados de guerra en Ucrania, al defender que Rusia es un país "agresor".
Lo primero que hizo en 2022 cuando empezó la guerra fue hacerse voluntario para "ayudar" a los ucranianos, puesto que sintió que aquella era también su guerra, se identificó con "los ucranianos, los agredidos por el agresor". "Venimos del mismo lugar", concluye. EFE
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