El color rojo de las pinturas rupestres funcionaba como reclamo y facilitaba su detección

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Oviedo, 12 jun (EFE).- El color rojo de las pinturas rupestres funcionaba como reclamo para la atención y probablemente servía para facilitar su detección en un entorno oscuro de difícil navegación con condiciones lumínicas precarias y, dado que la luz irregular de una antorcha permitiría lapsos breves de visualización, los signos de esa tonalidad serían percibidos con más garantías que los negros.

Así lo recoge un informe publicado en la revista 'Time & Mind' tras una investigación realizada por la doctora en Prehistoria, Miriam García Carpín, y la investigadora posdoctoral en el instituto Incipit del CSIC en la especialidad de Arqueología María Silva Gag,o a partir de un estudio experimental orientado a la identificación de patrones de atención visual sobre determinadas pinturas rupestres.

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La investigación buscaba conocer cómo se observan los signos rupestres que generalmente ocupan las fases de decoración más antiguas de las cuevas cantábricas con arte rupestre, habitualmente sencillos y en cuya elaboración se invertía poco tiempo e iba asociada a relieves y lugares de interés topográfico en las cuevas.

Una de sus características comunes es su color rojo, para el que se utilizó un pigmento mineral, y para determinar el efecto que esa tonalidad pudo ejercer sobre la atención cuando eran percibidos en el entorno subterráneo, las investigadoras invitaron a un grupo de personas a visualizar una serie de imágenes.

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Una de ellas contenía una pintura rupestre roja y fue duplicada y alterada para conseguir una nueva con un motivo rupestre negro de manera que obtuvieron un conjunto de imágenes en dos condiciones: negra y roja que fueron expuestas en orden aleatorio con un tiempo de exposición de 1,5 segundos cada una.

Esa breve exposición intentaba evitar la observación consciente y detectar así a qué elementos se dirige la atención a primera vista de forma involuntaria dado que la atención rápida depende más de la historia evolutiva y tiene un carácter innato que presumiblemente se manifiesta en todos los individuos.

Los datos obtenidos revelaron una tendencia a observar más tiempo los motivos rupestres rojos que los negros y a detectarlos mucho antes hasta el punto de que en ocasiones los segundos pasaban desapercibidos durante la exposición y, además, cuando los signos compartían panel con motivos figurativos, los rojos eran más observados que la figura, algo que no ocurría con los negros. EFE

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