Aitor Ariño: "Todo el mundo habla de cambios y dudas, pero el Barça siempre está ahí"

Guardar
Google icon

Adrián Vázquez

Colonia (Alemania), 12 jun (EFE).- Pocos conocen el Barça cómo Aitor Ariño (Penarth, Reino Unido, 1992), el más laureado de la sección de balonmano con 72 títulos tras 21 años de azulgrana. Ahora en las filas del Füchse Berlín, el extremo izquierdo apunta desde la distancia que "todo el mundo habla de cambios y dudas, pero el Barça siempre está ahí".

PUBLICIDAD

En una entrevista con EFE en el hotel de concentración del cuadro alemán, que se medirá en la primera semifinal de la Liga de Campeones al Magdeburgo -la otra eliminatoria enfrentará al Barça y al Aalborg danés-, Ariño elogia la capacidad del conjunto catalán para reinventarse y mantenerse en la élite continental.

"Pese a los cambios, los veo muy bien. Defensivamente son un equipo muy compacto y Nielsen les está ayudando muchísimo bajo palos. Todo el mundo habla de cambios y dudas, pero el Barça siempre está ahí", apunta.

PUBLICIDAD

Prueba de ello es que el Barça disputará la Final a Cuatro de la 'Champions' por octava temporada seguida y firmará su decimocuarta presencia en semifinales en las últimas diecisiete ediciones. "Eso es para quitarse el sombrero: siguen sacando adelante todo el trabajo y lo hacen muy bien", opina el internacional español.

Ariño, que llegó a las categorías inferiores del Barça con 12 años en 2004 y ascendió hasta consolidarse en el primer equipo, no esconde que su deseo era continuar, pero el club le negó la renovación el verano pasado. "No había otra opción. Tenía que salir y por fortuna el Berlín me quiso. No he podido ir a un mejor sitio", comenta.

El Füchse Berlín apostó él y el extremo asegura haber encontrado un destino "ideal", aunque la adaptación no fue inmediata. El inicio del curso estuvo marcado por la convulsa salida del técnico que impulsó su llegada, Jaron Siewert. Con el paso de los meses, sin embargo, el catalán afirma haber alcanzado la estabilidad tanto en el plano deportivo como en el personal.

"El cambio ha sido espectacular, es otro mundo. Nosotros en la liga vivimos cada partido como una final, como los partidos de 'Champions' en Barcelona. Y también toda la masa social que movemos y todo lo que se genera alrededor del Füchse es completamente distinto", añade.

En lo deportivo, el Füchse Berlín afronta su segunda presencia en la Final a Cuatro y se medirá en semifinales al vigente campeón de Europa, el Magdeburgo, un rival al que conoce bien y con el que los duelos suelen ser de alto ritmo y gran anotación.

"Nuestros partidos se deciden por muchos goles. Al final, con el balonmano actual, donde todo es correr, es muy difícil que nuestro juego cambie, así que nosotros vamos a seguir apostando por eso. Seguro que será un gran partido, duro, en el que los detalles marcarán la diferencia", analiza.

Uno de los nombres propios del Füchse es el del danés Mathias Gidsel, tres veces mejor jugador del mundo y máximo goleador de la competición con 144 tantos, al que Ariño define como "un chico normal, pero con un don para el balonmano".

"Yo diría que es un líder silencioso, un tío que trabaja muchísimo y que en cada partido va al cien por cien. Está siempre metido, siempre quiere marcar goles, siempre aporta un extra. Como persona, muy bien. Tenemos muy buena conexión y hablamos mucho", describe.

En el horizonte aparece la posibilidad de una final entre el Füchse Berlín y el Barça. "Ojalá se dé. Sería buena señal para los dos. Y ojalá ellos no estén finos y podamos llevarnos nuestra primera 'Champions'", concluye Ariño. EFE

avm/xsf/ism

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD