Valladolid, 8 jun (EFE).- El presidente de la Junta de Castilla y León en funciones y candidato del PP a la reelección, Alfonso Fernández Mañueco, afronta mañana su tercer debate de investidura, para la que al igual que en las dos anteriores necesitará de los apoyos de otro grupo, en este caso Vox, lo que en principio le deparará la votación más holgada de las tres.
Previsiblemente los 33 escaños conseguidos por el PP en las pasadas elecciones autonómicas se sumarán mañana en las Cortes de Castilla y León a los 14 de Vox, dado el pacto de gobierno que el pasado miércoles presentaron ambos partidos, con lo que la candidatura de Mañueco alcanzará los 47 votos, con cinco por encima de los 42 que marca en umbral de la mayoría absoluta.
PUBLICIDAD
Este resultado supera los 41 síes que sumó Mañueco en su primera investidura, en 2019, cuando necesitó de los votos de Ciudadanos para convertirse en presidente; y los 44 que congregó en la segunda, en 2022, en esa ocasión ya con los apoyos de Vox, en aquel momento con 13 procuradores.
La coyuntura de estos tres momentos es bien distinta, con un Mañueco que suma siete años de presidente y que ha conocido las dificultades de los gobiernos en coalición, que le llevaron a romper con Ciudadanos justo antes de la Navidad de 2021 y convocar elecciones anticipadas en febrero de 2022.
PUBLICIDAD
La primera investidura llegó tras una ardua negociación con Ciudadanos, lanzada electoralmente en aquel momento, y marcada por la victoria electoral del PSOE, que buscó el apoyo de Ciudadanos pero no lo encontró, frustrado por la decisión del partido de Albert Rivera de considerar al PP como opción preferente en las negociaciones abiertas a nivel autonómico.
En la segunda investidura, ya con Ciudadanos casi desaparecido y con un único escaño conseguido en las elecciones, fue Vox el que sirvió de apoyo a Mañueco para convertirse de nuevo en presidente, con una negociación cuyo desenlace estuvo marcada por la aceptación por parte del PP de que la Presidencia de las Cortes correspondería a Vox, casualmente en la persona de Carlos Pollán, hoy a punto de convertirse en vicepresidente primero de la Junta.
PUBLICIDAD
Ahora, en esta tercera investidura, en este caso sin tener que ceder la presidencia de las Cortes, en manos de Francisco Vázquez, Mañueco ha tenido que afrontar una negociación mucho más detallada que la plasmada en 2022.
Las conversaciones han estado marcadas por la experiencia del gobierno de coalición conjunto que unió a PP y Vox en Castilla y León entre 2022 hasta julio de 2024, cuando el partido dirigido por Santiago Abascal dejó todos los gobiernos autonómicos por discrepancias con la acogida de menores extranjeros no acompañados.
PUBLICIDAD
Esos antecedentes han marcado la desconfianza y han llevado a Vox a establecer plazos concretos de cumplimiento para cada una de las medidas pactadas, a cambio de comprometerse a acordar con el PP los cuatro presupuestos autonómicos de la legislatura, si es que agota los cuatro años previstos.
La sesión de investidura comenzará mañana a las doce del mediodía, con la intervención del candidato Alfonso Fernández Mañueco (PP), sin límite de tiempo, para desgranar sus propuestas para el futuro gobierno, para lo que tomará como base el pacto de gobierno con Vox, presentado la pasada semana y que incluye el denominado concepto de la 'prioridad nacional' para la entrega de ayudas sociales, entre otros principios y medidas.
PUBLICIDAD
Una vez que Mañueco culmine su intervención, el pleno será suspendido por el presidente de las Cortes y se retomará a las cuatro de la tarde con las respuestas de los grupos parlamentarios de la oposición y con la votación final. EFE
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD


