Madrid, 3 jun (EFE).- La inteligencia artificial (IA) se generaliza entre el alumnado, sobre todo en la ESO y en el bachillerato, y casi el 98 % utiliza estas tecnologías, aunque los estudiantes son críticos, y el 70 % afirma que solo hace cortapega de forma ocasional.
Según el estudio sobre la aplicación de la IA en el entorno educativo realizado por STES-Intersindical, el alumnado aventaja al profesorado en su utilización, ya que solo el 52 % de los docentes utiliza estas herramientas para preparar materiales para el aula o para evaluar.
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La encuesta realizada en mayo en colaboración con la Unió Sindical de Treballadors i Treballadores de l'Ensenyament de Catalunya USTEC-STEs IAC se ha basado en preguntas a 5.866 profesores y a 1.054 alumnos de enseñanzas no universitarias.
Una gran mayoría del alumnado es crítico con los resultados que le ofrece la IA y solo el 27 % los acepta "sin ninguna revisión y simplemente los copia y los pega en el documento". El 70 % lo hace ocasionalmente.
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El 90 % de los estudiantes de Cantabria, el 83 % de los de Extremadura y el 80 % de los madrileños son los que hacen menos cortapega con la IA, frente a los navarros o vascos donde el 67 % y el 43 % de los encuestados señalan que usan la IA frecuentemente sin ningún análisis crítico.
Más de seis de cada diez alumnos, el 65 %, considera que la IA les sirve para aprender y mejorar sus notas frecuentemente, frente al 34 % que lo considera ocasional, aunque lo cierto es que más de la mitad, el 52 %, señala que el profesorado les prohíbe en la mayoría de las ocasiones el uso de la IA para hacer trabajos o prácticas.
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No obstante, según este análisis el 20 % del alumnado aplica la IA para realizar esquemas y resúmenes de contenidos, el 18 % como tutor personal para resolver dudas y para generar trabajos de búsqueda de información, y el 13 % para generar material multimedia, como imágenes o vídeos.
Los estudiantes de bachillerato son los que más incorporan la IA y las distintas tecnologías a su ámbito académico y personal, entre el 23 % y el 21 %, mientras que en la ESO la cifra ronda entre el 21 % y el 15 % y en educación primaria se reduce.
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Por otra parte, el 19 % de los jóvenes estudiantes usa ChatGPT, NotebookLM u otros programas informáticos y herramientas online una media de una hora diaria para hacer tareas del aula.
En Navarra, el 26,67 % del alumnado encuestado utiliza entre 2 y 4 horas al día la IA o herramientas tecnológicas para tareas del aula, seguido de los estudiantes de Andalucía y Canarias -que así lo manifiesta el 16 %- y de Madrid y Castilla La mancha, con el 14 %.
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El 20 % del alumnado de Baleares aplica la IA más de ocho horas diarias solo para tareas académicas.
El estudio refleja que el 86,23 % de los docentes asegura haber utilizado alguna vez herramientas de IA en su labor educativa o conocer mínimamente sus posibilidades, pero casi el 94 % pone de manifiesto una percepción crítica sobre estas herramientas y considera que no es totalmente fiable.
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De hecho, casi la mitad no cree que la IA beneficie en el proceso de aprendizaje del alumnado, y seis de cada diez está de acuerdo en que introduce sesgos de género, éticos o socioeconómicos.
El 65 % de los docentes preguntados ve falta de formación sobre estas herramientas y falta de tiempo en su utilización por la sobrecarga laboral que tienen. El 21 % afirma que también faltan medios técnicos y recursos.
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Existe un 30 % de profesorado que frecuentemente usa la IA para adaptar materiales para atender a la diversidad del alumnado y también para resolver trabajo burocrático, como hacer informes.
Y es que en la parte académica solo el 10 % de los docentes encuestados señalan que aplica habitualmente la Inteligencia Artificial para la corrección de test y ejercicios de forma automática o también para analizar redacciones y trabajos escritos.
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Únicamente el 26 % afirma utilizar estas tecnologías frecuentemente para labores docentes concretas entre las que destacan la generación de contenidos didácticos, el diseño de actividades, la creación de recursos multimedia, la generación de rúbricas, la adaptación de materiales para la inclusión educativa y el trabajo burocrático.
Aunque lo cierto es que casi la mitad del profesorado considera que la IA podría contribuir a desburocratizar la labor docente y reducir el tiempo dedicado a tareas administrativas. EFE
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