El acusado confeso de matar de 45 puñaladas a su pareja niega que hubiese ensañamiento

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Madrid, 1 jun (EFE).- Richard Fermín P.S., acusado de asesinar a su pareja, asestándole 45 puñaladas, después de que ella le dijera que quería dejarle, ha confesado la autoría del crimen, pero ha alegado que todo se debió a una "perturbación transitoria", porque había consumido alcohol y cocaína y que no hubo ensañamiento.

La Audiencia Provincial de Madrid ha comenzado este lunes el juicio con jurado a Richard Fermín P.S. por acabar con la vida de Miguela N.N., y para el que la fiscal pide 25 años de cárcel por un asesinato con las agravantes de género, ensañamiento y parentesco, ya que le asestó 45 puñaladas causándole un daño "innecesario", tras una relación de "sometimiento y dominación".

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Además, la Fiscalía pide que indemnice a los tres hijos de la víctima con un total de 593.500 euros y a la madre con 86.000; que no se acerque a ellos durante 35 años y que cuando cumpla tres cuartas partes de la condena o se le conceda el tercer grado, sea expulsado a su país natal, la República Dominicana.

Miuela, de 35 años, origen dominicano y nacionalidad española, tenía una hija y un hijo menores y una tercera hija mayor de edad.

En esta primera sesión, las partes han presentado sus escritos de conclusiones provisionales y tanto el Ministerio Público como las acusaciones han coincidido en su calificación de los hechos, aunque el letrado que representa a la familia de Miguela ha sostenido que el procesado es culpable de un delito continuado de malos tratos.

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"Es verdad, la ha matado", ha dicho la abogada que defiende a Richard, pero ha expuesto que se trata de un homicidio en el que la víctima tuvo la posibilidad de defenderse y que todo se debe a una "perturbación transitoria" causada por el elevado consumo de alcohol y cocaína.

En su declaración, el acusado ha narrado que a las 14:00 horas del 24 de septiembre de 2023 terminó su turno como repartidor de paquetes y acudió a la barbería de unos amigos para cortarse el pelo y allí comenzó a beber cerveza, mamajuana -un licor típico de la República Dominicana- y a consumir cocaína.

Pasó toda la tarde entre un locutorio y un parque "tomando y consumiendo" y hacia las 23:00 horas se reunió con Miguela para ir juntos a su domicilio, donde mantuvieron relaciones sexuales, tras lo que comenzaron a discutir por "celos" y porque la víctima le reprochaba su estado.

En un momento dado -sostiene el acusado- Miguela le agredió con una jarra de vidrio y él fue al baño a lavarse la cara, desde donde la vio coger un cuchillo de la cocina para amenazarle, algo que, según ha expuesto la acusación, es la primera vez que sostiene, ya que en su declaración durante la instrucción dijo que fue él quien acudió hasta la cocina.

Pese a que ha argumentado no acordarse de nada, el acusado ha negado que cogiera el cuchillo: "Pasó lo que pasó", ha dicho para comenzar a relatar que salió del domicilio y pasó las 17 horas siguientes metido en su furgoneta hasta que acudió a entregarse en comisaría "sin ser consciente de que ella hubiese muerto", aunque la víctima hubiera recibido un total de 45 puñaladas. EFE

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