Desde jóvenes a jubilados: los rostros de los voluntarios de la visita del papa a España

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Esperanza Ronda

Madrid, 1 jun (EFE).- La expectación es máxima entre los voluntarios que participarán en la visita del papa León XIV a España, en su gran mayoría jóvenes, pero son perfiles de todas las edades que forman parte del engranaje esencial de este acontecimiento histórico, que creen que traerá un mensaje de "esperanza" y "unidad".

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"Va a cargar las pilas de toda la sociedad en general", subraya Jesús Pascual, responsable de Comunicación de los voluntarios en Madrid, en declaraciones a EFE.

Más de 21.700 personas se han prestado a colaborar durante el paso del pontífice por Madrid, Barcelona y Canarias, y aunque no acaparan los focos principales, su trabajo es fundamental para garantizar que todo transcurra según lo previsto.

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Solo en Madrid son en torno a 18.000, por lo que el trabajo durante estos dos meses para canalizar todas las solicitudes ha sido "intenso" y "complicado", ante el éxito de una convocatoria que ha superado "todas las expectativas", afirma Pascual.

No hay un perfil mayoritario entre los voluntarios, que van desde los 16 hasta los 80 años de edad, aunque revela que hay "un grupo muy grueso" de jóvenes y que "ganan" las mujeres, que son un 60 % de los inscritos. "No hay predominancia, la gente de Madrid ha sabido responder a la llamada", subraya.

En la Iglesia de San Juan de la Cruz, 45 personas han prestado su tiempo libre para, entre otras tareas, revisar las inscripciones y organizar a los voluntarios de los actos multitudinarios: la vigilia de los jóvenes de la plaza de Lima el día 6, la misa de la plaza de Cibeles el día 7, y el encuentro con la comunidad diocesana de Madrid el día 8 en el Santiago Bernabéu.

Además de la acogida que se prestará en espacios habilitados de parroquias, colegios o instituciones, algunos voluntarios han ofrecido sus casas como albergue, como Luis, jubilado y a punto de cumplir 75 años, que ayuda en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe en tareas administrativas.

Lleva más de 30 años vinculado a esta parroquia y se animó a ofrecer su casa porque considera que "todos somos Iglesia" y "todos somos peregrinos en esta vida", como él lo ha sido en el Camino de Santiago y del Camino Lebaniego.

Al verse ya "un poco mayor" y que no está "en tan buenas condiciones físicas" para el servicio de orden o de acompañar a la gente en los eventos multitudinarios, quiso involucrarse con la visita aportando su casa como albergue.

En la vigilia con jóvenes y la misa de Cibeles estará María, de 22 años y estudiante, que ya ha sido voluntaria con la Delegación de Infancia y Juventud del Arzobispado de Madrid pero quería "más".

Una decisión que ha tomado desde su fe por "todos los corazones y todas las almas que el papa va a mover" con su visita, que cree que generará "expectación" no solo para los cristianos, y a ella, personalmente, le ayudará a que sus exámenes le salgan bien.

Lucía, de 23 años, estará "a pie de calle" durante la procesión del Corpus, después de su experiencia como voluntaria en el gran Jubileo de los Jóvenes en Roma el verano pasado.

Esta joven tenía una "espinita" porque no pudo asistir al encuentro que hubo allí con voluntarios, y ahora su ilusión es máxima por poder verlo en Ifema el día 9, donde el papa agradecerá a todos ellos su dedicación durante estos días antes de poner rumbo a Barcelona.´

En Barcelona, donde el papa estará los días 9, 10 y 11 de junio, la cifra de voluntarios ronda las 900 personas, que se encargarán esencialmente de labores de logística en los actos, en una visita en la que el momento de mayor afluencia será la misa en el Estadi Olímpic Lluís Companys y el acto en la Sagrada Familia.

Entre ellos estarán las hermanas Cristina y Teresa del Hierro, de 25 y 26 años respectivamente, integrantes de la Iglesia Joven de Barcelona, para quienes la visita del papa representa "un mensaje de esperanza y unidad" y una oportunidad para mostrar la vitalidad de la Iglesia barcelonesa.

Creyentes y practicantes, la religión forma parte de su día a día y también de su entorno social, especialmente a través de grupos juveniles de la Iglesia, donde surgió la idea del voluntariado, y donde aseguran haber encontrado "comunidad" y vínculos con personas de su misma edad y convicciones.

Cristina asistió además este verano al Jubileo celebrado en Roma, una experiencia que, afirma, le animó a implicarse ahora en la visita papal a Barcelona para que otros jóvenes y gente de los alrededores tengan la misma oportunidad de "tener esta figura tan cerca".

El papa se trasladará los días 11 y 12 de junio a Gran Canaria y Tenerife, que contará con 2.800 voluntarios en las dos islas donde, entre otros eventos, se encontrará con migrantes y personal de salvamento en el muelle de Arguineguín y celebrará una misa multitudinaria en el puerto de Santa Cruz de Tenerife.

Entre ese equipo invisible que trabaja a contrarreloj para que todo esté listo, se encuentra Eloína García, de 70 años, jubilada y colaboradora habitual de la Diócesis de Canarias, que aporta su experiencia en todo lo relacionado con inscripciones y acreditaciones.

Para ella, que un papa visite Canarias, "que somos tan chiquititas y tan poquita cosa, es importantísimo", y quedará "en los anales de la historia".

García recuerda a Francisco, que fue el primero que tuvo la intención de visitar al archipiélago y cree que "todo el mundo estaba ilusionado con que viniera; era un papa bastante cercano a los pobres, a los migrantes...", rememora.

De otra generación es Silvia González, de 19 años, que coordinará distintos grupos de voluntarios en Tenerife, y afronta con ilusión esta responsabilidad.

Decidió sumarse al equipo de voluntarios por tratarse de "un evento histórico" que le llena "interiormente", algo similar a lo que le sucedió a Francesca Torre, de 35 años, que considera que es "un momento único" para servir a la Iglesia, después de haber participado en encuentros con anteriores pontífices en Lisboa y Roma. EFE

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