Por Álvaro Rodríguez del Moral
Sevilla, 31 may. (EFE).- El novillero jerezano López Peregrino ha cortado la única oreja de la novillada con picadores celebrada esta tarde en la plaza de la Maestranza, marcada por el calor sofocante de la jornada y el mal juego de la mayor parte de los novillos del hierro de Guadaira.
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López Peregrino se había enfrentado a un primero escurrido y zancón, de aire manso, que apenas iba a tener recorrido en la muleta. La buena actitud del jerezano, que se presentaba en la plaza de la Maestranza como novillero con picadores, iba a estrellarse con las embestidas cortas y a la defensiva de un animal sin opciones al que mató de una estocada entera al encuentro.
Pero todo iba a cambiar con el cuarto, de buenas hechuras y mayor cuajo, con el que iba a sorprender con un ramillete de lances templados que aún mejoraría en el quite posterior. El novillo, que también mejoró la condición de los precedentes, le iba a permitir trazar una faena compuesta y armónica, bien rematada con la espada, que puso en sus manos una merecida y aclamada oreja.
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El segundo en liza era Martín Morilla. El veterano novillero de Morón se iba a estirar a la verónica con un segundo cansino, dormido en el peto y aplomado en la muleta, con el que quiso mucho más de lo que podía ofrecer ese animal que apenas brindó un solo muletazo en una faena imposible.
Le quedaba el quinto, otro ejemplar zancón y de escaso recorrido, áspero y sin opción alguna, con el que tuvo que desengañarse después de intentar sacar agua de un pozo seco para comprobar que no tenía ni un muletazo.
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Había interés por calibrar el estado de forma del novillero burgalés Ruiz de Velasco que ya había dejado una gratísima en este mismo ruedo en su etapa sin caballos. Se iba a enfrentar a un tercero magro de carnes, muy agarrado al piso, al que lanceó animoso y trasteó en una faena comprometida y de buena caligrafía que estuvo muy por encima de la condición de su enemigo.
El sexto, mansurrón, sí le iba a dejar lucir su buen concepto capotero y aún iba a echar toda la carne en el asador iniciando su faena de rodillas antes de dibujar muletazos de exquisito temple y concepto que sin poder tener continuidad -por el izquierdo era imposible y por el derecho se quedaba cortísimo- no pudieron armar una faena compacta.
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Se han lidiado seis utreros de Guadaira, desigualmente presentados. Deslucido el primero; aplomados por completo segundo y tercero; de buena condición y mejores hechuras el cuarto; imposible el quinto y descompuesto el sexto, que fue imposible por el izquierdo.
López Peregrino, de aguamarina y oro, silencio y oreja
Martín Morilla, de verde botella y oro, silencio y silencio tras aviso
Ruiz de Velasco, de azul de Prusia y oro, vuelta tras petición y ovación tras petición
La plaza registró menos de media entrada en tarde de calor sofocante. Daniel Duarte saludó tras banderillear al cuarto. EFE
arm/ie
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