Ian Gibson: "Encontrar a Lorca sería un símbolo de reconciliación"

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Magdalena Tsanis

Madrid, 21 may (EFE).- Cincuenta y cinco años después de publicar su primer libro sobre Federico García Lorca y a punto de cumplirse 90 años de su asesinato, el historiador Ian Gibson sigue abogando por resolver el misterio de su paradero y se inclina por la hipótesis de que sus restos estén en Alfacar (Granada).

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Gibson (Dublín, 1939) reconstruye y actualiza la crónica de una fallida búsqueda, prolongada durante décadas debido a "intereses, errores y bulos", en el libro 'No me encontraron. La fosa de Lorca: crónica de un olvido' (Aguilar), que sale este jueves a la venta.

"Si la derecha moderada tuviera la valentía y la decencia de buscar a nuestro mayor poeta de todos los tiempos, eso sería fantástico porque sería empezar la reconciliación, y Lorca sería un símbolo de la reconciliación, porque este país no está reconciliado", ha dicho en una entrevista con EFE.

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El hispanista, biógrafo del autor de 'Poeta en Nueva York', ha mostrado su preocupación por que los resultados electorales en Andalucía obliguen al líder del PP, Juanma Moreno, a "pactar con Vox, que está parando la ley de memoria democrática cada vez que comparte con el PP el poder en una comunidad autónoma".

El libro se divide en dos partes: la primera es el diario que Gibson escribió durante la excavación de 2009, impulsada por la Junta de Andalucía, en un área del Parque Federico García Lorca de Alfacar y que concluyó sin hallar restos humanos ni evidencias científicas de enterramientos.

La segunda parte recopila hallazgos y teorías posteriores, incluida una de las más inquietantes: en 1986, durante la construcción del parque Federico García Lorca, los operarios hallaron unos restos humanos y los volvieron a enterrar en otro punto del recinto sin que nadie comprobara nunca su identidad.

La noticia fue publicada por el diario 'Ideal' de Granada en octubre de 2008, citando a Ernesto Molina, vicepresidente de la Diputación granadina cuando el parque fue construido. Según su relato, los huesos fueron llevados a otro lugar -aparentemente, debajo de una fuente que se construyó entonces- para poder seguir las obras e inaugurar el parque a tiempo evitando mayores complicaciones.

"Se supo 20 años después", subraya Gibson, "y un año antes de empezar la excavación, pero no se tuvo en cuenta". Otros testimonios mencionan que, junto a los restos, hallaron una muleta, que podría corresponder al maestro republicano Dióscoro Galindo, asesinado junto a Lorca y junto a los banderilleros Francisco Galadí y Joaquín Arcollas.

El libro también recoge la última investigación llevada a cabo por la Junta de Andalucía, en 2018, a petición de los familiares de esas otras víctimas, y que descartó la existencia de restos humanos en el entorno de la fuente.

Gibson considera que dicha investigación fue "frenada" por la alcaldesa de Alfacar, ya que el informe de los expertos que lo llevaron a cabo, al que tuvo acceso, señalaba que la fuente no era "explorable" en esos momentos, porque había "agua circulando" y porque debajo del agua había "una capa de obra de unos 40 cm de espesor sobre el nivel del empedrado".

Sobre la posición de la familia de Lorca, reacia a continuar con la búsqueda y posible exhumación de los restos del poeta granadino, Gibson contrapone que Lorca no es solo "uno más", sino "un genio, el mejor embajador español de todos los tiempos, después de Cervantes".

Por ello propone crear una nueva comisión de expertos, nombrada por el Gobierno, para revisar toda la documentación del caso e iniciar otra búsqueda y pide una declaración jurada ante notario de Ernesto Molina sobre el ocultamiento del hallazgo llevado a cabo en 1986.

También pide que se desclasifique la documentación franquista inédita sobre la muerte de Lorca que pueda existir en los archivos del actual Ministerio del Interior. EFE

(foto)

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