Del sueño europeo al miedo al descenso en Osasuna

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Pamplona, 18 may (EFE).- Osasuna cayó ante el RCD Espanyol en una noche marcada por la ansiedad y las dudas, un golpe que deja al conjunto rojillo mirando de frente al descenso, con solo 2 puntos de distancia, después de varias semanas en caída libre y obligado ahora a jugarse la permanencia en la última jornada.

La tensión se respiraba desde mucho antes del pitido inicial. El ambiente en El Sadar era el de una auténtica final y Alessio Lisci decidió actuar en consecuencia. El técnico italiano apostó de inicio por Víctor Muñoz pese a no estar recuperado al cien por cien, reflejo de la magnitud de una cita en la que Osasuna necesitaba ganar para evitar llegar al límite en la última jornada.

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El conjunto rojillo comenzó mejor, con intensidad y empujado por su gente, pero volvió a demostrar una preocupante falta de claridad en los últimos metros. Poco a poco, el Espanyol fue asentándose en el partido hasta encontrar el premio en el minuto 27, cuando Carlos Romero aprovechó un rechace de la barrera para sacar un potente disparo desde la frontal imposible para el guardameta navarro.

El gol dejó muy tocado a Osasuna, que apenas encontró soluciones antes del descanso y volvió a mostrarse espeso en ataque, sin precisión en los centros y sin capacidad para generar juego interior. Ni Aimar Oroz, ni Ante Budimir, ni Lucas Torró lograron asumir el mando de un equipo atenazado por la presión.

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La reacción llegó en la segunda mitad gracias a Víctor Muñoz, que encontró el empate con un gran disparo desde fuera del área cuando más sufría el equipo rojillo. Sin embargo, la alegría apenas duró unos minutos.

Cuatro después, el exrojillo Kike García silenció El Sadar aprovechando una mala acción defensiva para devolver la ventaja al Espanyol. A partir de ahí llegaron los nervios, la precipitación y la sensación de que Osasuna había perdido completamente el rumbo.

Quinta derrota en seis jornadas que han metido a Osasuna en un auténtico lío, con tres varapalos seguidos en casa ante Barcelona, Atlético de Madrid y Espanyol que han empujado al equipo a una situación límite.

El conjunto navarro todavía depende de sí mismo para seguir en Primera, pero afrontará la visita a Getafe el sábado inmerso en un drama que no vivía desde su regreso a la élite y con la obligación de demostrar que tiene la personalidad necesaria para sobrevivir. EFE

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