La excavadora poética de Dominique Boivin deslumbra en Titirimundi

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Segovia, 16 may (EFE).- La Plaza Mayor de Segovia se ha convertido este sábado en un gran escenario al aire libre para recibir a centenares de personas que asistieron al primer pase de ‘Transporte Excepcional’, el espectáculo creado por el coreógrafo francés Dominique Boivin.

Desde hace veinte años este artista gira por todo el mundo con una singular propuesta en la que una excavadora y un bailarín comparten un escenario circular, como si se tratara de una pareja de danza.

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La actuación, incluida en la cuadragésima edición del Festival Internacional de Títeres de Titirimundi, ha reunido a numeroso público en el corazón de la capital segoviana, donde la máquina ha acaparado las miradas antes incluso de que comenzara la representación.

Durante veinte minutos, el bailarín y el brazo hidráulico de la excavadora han construido una coreografía marcada por el contraste entre la fragilidad del cuerpo humano y la potencia del hierro, en un juego escénico en el que la máquina parecía adquirir vida propia.

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Empujar, sostener, elevar, transportar o proteger fueron algunos de los movimientos desarrollados sobre el pavimento de la Plaza Mayor, donde la excavadora giraba en ocasiones sobre sí misma evocando a los tiovivos de antaño, mientras el intérprete, Philippe Priasso se dejaba conducir por el brazo mecánico.

El operario de la excavadora, William Defresne, ha explicado a EFE que el espectáculo suma veinte años recorriendo escenarios internacionales y ha señalado que, aunque la coreografía ha variado poco durante este tiempo, la compañía ha tenido que adaptar continuamente el montaje debido a los cambios de maquinaria.

No es la primera vez que ‘Beau Geste’, que así se llama la compañía francesa, participa en el festival segoviano, del que Defresne destaca el buen ambiente: “Hay muchísimas personas viendo los espectáculos y se nota que la ciudad vive el festival”, ha reflexionado.

Creada y dirigida por Dominique Boivin, la pieza convierte a la excavadora en una integrante más de la escena, en un espectáculo a medio camino entre la danza contemporánea, el teatro visual y la manipulación de objetos, una combinación que encaja con el espíritu de Titirimundi en su cuarenta aniversario.

La respuesta del público segoviano, que ha roto en aplausos en varias ocasiones y ha ovacionado a los protagonistas al finalizar el espectáculo, ha confirmado el impacto de una propuesta que, dos décadas después de su estreno, continúa sorprendiendo por su capacidad para transformar una máquina industrial en un personaje cargado de emoción. EFE

Jmm/orv/mcm

(foto)

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