Philippe Sands: "Netanyahu y Putin viajan con precaución por el precedente de Pinochet"

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Magdalena Tsanis

Madrid, 14 may (EFE).- El escritor y abogado británico Philippe Sands, que ha participado en casos como el juicio a Augusto Pinochet, los crímenes de guerra en Yugoslavia o las torturas de Guantánamo, ha asegurado a EFE que no puede descartarse que Putin, Trump o Netanyahu acaben siendo juzgados por un tribunal internacional.

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El autor de 'Calle Londres 38' o 'Calle Este Oeste' (Anagrama), de visita en Madrid para impartir una clase magistral en La Casa Encendida sobre la confluencia entre literatura, derecho y política, ha defendido que la justicia internacional es "un juego a largo plazo" y que le debe mucho al precedente que sentó el caso Pinochet.

"Netanyahu y Putin viajan ahora con más precaución y, cuando deje el poder, Trump también lo hará, y todo gracias al precedente de Pinochet", ha subrayado.

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En relación al presidente de Estados Unidos, Sands (Londres, 1960) ha mencionado la detención de Nicolás Maduro en Venezuela, la guerra en Irán o los ataques a supuestas narcolanchas en el Caribe como casos de posible incumplimiento de la legalidad internacional y ha insistido en la importancia de que esas normas existan.

"Trump puede tratar de cambiar el sistema temporalmente, pero es un juego de largo recorrido y de hecho, ni siquiera está logrando lo que pretende, ahora se está hablando de un acuerdo con Irán que parece muy similar al que alcanzó en 2015 la administración Obama".

Además, ha considerado que la actitud de Trump "no es tanto una expresión de poder como de debilidad, en un momento de final de un imperio, un último intento desesperado por imponer algún tipo de control, dominado en gran medida por la opinión pública nacional".

También se ha referido a la paralización del acuerdo con el Reino Unido para devolver el archipiélago de Chagos a islas Mauricio, un tema al que ha dedicado el libro 'La última colonia' (Anagrama, 2023).

"De momento está parado pero saldrá adelante, no me cabe ninguna duda", ha señalado. A su juicio, es una cuestión relacionada con lo que ocurra en Irán, pero también con Groenlandia: "Trump es un promotor inmobiliario, cree en la propiedad, no en el alquiler y esa es su visión del mundo".

Apasionado por descubrir conexiones inesperadas, Sands relata en 'Calle Londres 38' cómo, investigando sobre el caso Pinochet, descubrió que la familia de su esposa estaba relacionada con Carmelo Soria, diplomático español secuestrado y torturado por la DINA que formó parte de la investigación del juez Baltasar Garzón.

"Todos estamos conectados con la historia y es solo cuestión de rascar un poco la superficie para que aparezcan esas conexiones", ha declarado. El libro, publicado el año pasado, va a ser llevado al cine por el director chileno Felipe Gálvez, con Ana de Armas y Sebastian Stan en el reparto, según se ha dado a conocer esta misma semana.

Sands afirma que el arresto en Londres de Pinochet en octubre de 1998 fue posible gracias a la investigación "valiente e independiente" de tres hombres: el juez Baltasar Garzón, el fiscal Carlos Castresana y el abogado Joan Garcés.

"Lo interesante es que, hablando con ellos, los tres me dijeron lo mismo, que no se trataba solo de Pinochet sino también de Franco, porque España no fue capaz de hacer justicia por los crímenes cometidos durante el franquismo y tocar a Pinochet era una forma de llegar a ello".

En este sentido, considera que un país debe encontrar la manera de afrontar su pasado. "Un país es como una familia, si entierras un terrible secreto, acabas pagando un precio por ello", dice. "La aparente incapacidad de España" para abordar ese pasado crea "una tensión y una polarización potencialmente muy problemáticas".

Aclara, eso sí, que no solo se trata de España, puede decirse lo mismo de Chile o del Reino Unido en relación a Irlanda del Norte o a su pasado colonial: "No quieren hablar de ello, se empuja bajo la alfombra".

A lo largo de la entrevista Sands no pierde la sonrisa ni el optimismo al hablar, salvo cuando sale el tema de las redes sociales, a las que achaca la crisis que atraviesan ideas como la verdad y la justicia en la actualidad.

"Las redes sociales son veneno y acabarán por destruirnos, es un poder concentrado en muy pocas manos, son esencialmente antidemocráticas y están causando mucho más daño que beneficio", afirma, "nos manipulan sin que seamos conscientes hasta qué punto".

Por ello, se declara partidario de prohibir el acceso a menores y de intensificar la regulación sobre su propiedad aumentando el poder público, e incluso "eliminando algunas de estas formas de debate que hemos comenzado a instaurar".

En la actualidad, dice estar muy implicado en los esfuerzos por crear un crimen internacional de "ecocidio", y que uno de los motivos de su implicación es la cantidad de cartas, correos electrónicos y mensajes que recibe de gente joven preocupada por el medio ambiente y cómo luchar por su preservación. EFE

(foto)

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