Descubren un envejecimiento desigual de los órganos femeninos durante la menopausia

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Barcelona, 29 abr (EFE).- Investigadoras del Barcelona Supercomputing Center han creado, a partir del análisis de genes y tejidos, un primer atlas sobre cómo evoluciona el sistema reproductor femenino durante la menopausia y han descubierto un ritmo desigual de envejecimiento de los órganos.

El estudio del Barcelona Supercomputing Center – Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS), publicado este miércoles en Nature Aging, ha utilizado inteligencia artificial y la capacidad de supercomputación del MareNostrum 5 para analizar más de 1.000 imágenes de tejidos y la expresión de miles de genes en 659 muestras de 304 mujeres.

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El trabajo reconstruye la trayectoria del envejecimiento en siete órganos reproductivos: útero, ovario, vagina, cérvix, mama y trompas de Falopio.

Así, aprovechando recursos de IA y supercomputación, las investigadoras han usado técnicas como el aprendizaje profundo (deep learning) para identificar tanto los cambios observables en los tejidos como los procesos moleculares asociados al envejecimiento en cada órgano.

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"Hemos observado que los órganos no envejecen al mismo ritmo y que la menopausia se encarga de reorganizar este proceso", ha explicado la directora del estudio, Marta Melé.

Así, mientras el ovario y la vagina presentan un envejecimiento progresivo que comienza años antes de la menopausia, el útero experimenta cambios mucho más abruptos en torno a este momento.

El análisis también revela que no solo los órganos envejecen de forma distinta, sino también los tejidos dentro de un mismo órgano, como la mucosa o el músculo uterino, especialmente sensibles a los cambios asociados a la menopausia.

El estudio también ha identificado señales moleculares asociadas al envejecimiento que pueden detectarse en sangre, tras analizar muestras de plasma sanguíneo de 21.441 mujeres.

Según Melé, estos biomarcadores permitirían monitorizar "de forma no invasiva" el estado de los órganos reproductivos y anticipar riesgos asociados a la menopausia, como el prolapso del suelo pélvico, que es el más frecuente y puede llegar a afectar al 40% de las mujeres.

El prolapso de suelo pélvico es un descenso de órganos como vejiga, útero o recto hacia la vagina como consecuencia del debilitamiento muscular.

En un futuro, el reto de los investigadores es determinar si estos potenciales biomarcadores que están en la sangre servirían para detectar prematuramente otras enfermedades cuyo riesgo de aparición aumenta con la menopausia, como la diabetes o patologías neurodegenerativas.

En todo caso, para llegar a estos objetivos el camino que queda por recorrer es largo: "Conocer el proceso de la menopausia es el primer paso, pero todo esto tardará en llegar a la clínica (que es cuando se aplica la investigación científica en forma de medicamento, tratamiento o herramienta diagnóstica)", ha dicho Melé.

A pesar de afectar a la mitad de la población mundial, la menopausia ha sido históricamente poco estudiada y comprendida, tanto en la investigación biomédica como en la práctica clínica, en parte por el sesgo de género que ha existido en la investigación.

No obstante, con el aumento de la esperanza de vida, el número de mujeres en etapa postmenopáusica sigue creciendo y, en 2021, las mayores de 50 años ya representaban el 26% de la población mundial.

En este nuevo marco demográfico, este trabajo no busca mecanismos para retrasar la edad de la menopausia, sino "prevenir lo que se deriva de este proceso natural para mejorar la calidad de vida de las mujeres", ha afirmado por su parte la investigadora del BSC Natàlia Pujol. EFE

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