El Reina Sofía vuela de la mano de Aurèlia Muñoz y sus esteras, pájaros y libros alados

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 Madrid, 28 abr (EFE).- El Museo Reina Sofía se ha llenado de esteras, pájaros y libros voladores obra de la artista catalana Aurèlia Muñoz, que renovó el lenguaje escultórico textil del siglo XX y a quien el museo recupera con una gran retrospectiva con motivo de su centenario.

La exposición ‘Aurèlia Muñoz. Entes’, que se podrá visitar hasta el 7 de septiembre, reúne sus obras más emblemáticas: macramés, bordados y Pájaros-cometa, además de maquetas, dibujos y fotos que han permitido reconstruir piezas etéreas en papel y tela.

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Con una ingente labor de investigación en el archivo personal de la artista, el equipo curatorial ha pasado varios años “desplegando, restaurando y dando vida a las piezas de una artista que tal vez ya habíamos olvidado”, ha señalado el director del Museo, Manuel Segade.

Muñoz, una artista textil que consiguió despegar los tapices de la pared y hacerlos volar, fue una artista reconocida y valorada a mediados de siglo, pero a partir de los 80 su figura se fue haciendo cada vez más transparente hasta casi desaparecer.

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En parte porque la artista se alejó de sus grandes creaciones en macramé de yute y sisal de los años 50 y 60 y se centró en piezas de papel más pequeñas, transparentes y hasta imperceptibles, ha explicado Manuel Cirauqui, uno de los comisarios que, junto a Rosa Lleó y Sílvia Ventosa, ha reunido más de 150 piezas que representan la trayectoria de Muñoz.

Muchas de la obras se encontraban expuestas, otra muchas estaban “guardadas en una caja como un bacalao” y otra han sido “reconstruidas” a partir de los documentos, fotos e instrucciones del archivo, ha explicado Ventosa, responsable del Archivo Aurèlia Muñoz e hija de la artista.

El material de archivo, al que la exposición dedica toda una sala, permite mostrar cómo era el proceso creativo de Muñoz, para quien algunos dibujos o delicadas maquetas colgadas de hilos eran la obra final.

Así, las salas del Reina Sofía se han llenado de macramés, bordados, pájaros, libros alados y personajes a medio camino entre lo humano y lo animal que habitan un espacio interespecie.

Organizada de forma cronológica, la muestra comienza con una sala dedicada a los tapices bordados de los años 60 presidida por el enorme ‘Homenaje a Jerónimo Bosco’ de 1971.

En la segunda sala, los tapices se despegan de la pared y vuelan como seres mitológicos como la espectacular ‘Águila Beige’, de cuerdas de sisal y yute que pese a su aparente solidez flota majestuosa, o el ‘Ente místico’, un ser que inspira el respeto de los totems más primitivos.

Los fabulosos “pájaros-cometa”, con la elegancia de una bandada de gaviotas o velas que surcan los mares dan paso a los libros voladores, piezas ligeras con la sutileza de las obras de papiroflexia, y a las frágiles medusas y anémonas de sus últimos tiempos.

Organizada en colaboración con el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA), la muestra se podrá ver en Madrid hasta el 7 de septiembre, cuando viajará a Barcelona donde se podrá ver a partir del 5 de noviembre. EFE

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